Durante la postguerra el número de aprendices descendió por razones lógicas y el barco llegó a navegar con solo ocho estudiantes según un parte de operaciones del año 1941. A partir de 1946 el número de alumnos crece y comienzan las navegaciones por el Atlántico y Mar del Norte y visitas a puertos ultramarinos como San Juan de Puerto Rico,Savannah o Nueva York. En ese año de 1946, el 3 de octubre en uno de sus cruceros de instrucción, mientras iba de las Azores a Santa Cruz de La Palma sufrió un ciclón con vientos de mas de 175 km/h que pudo suponer el fin del barco, pero afortunadamente aunque destrozado se mantuvo a flote pese a sufrir escoras de 42º y meter varias toneladas de agua en su cámara de motores. Aquí se salvo de esa grave situación, pero luego vendrían otras mas graves y no precisamente en el mar.
Cuando se transformó en buque-escuela hubo de ser lastrado a fin de bajar el calado y tener una altura adecuada entre el centro de gravedad y el metacentro para mejorar sus condiciones marineras, pero ese lastre, que se hizo aplicando cajonadas de cemento a la sobrequilla y soldando a las planchas del costado lingotes de metal de varias toneladas de peso, impedía sobre todo en los últimos años un tratamiento adecuado de las planchas cuando se hacían reparaciones en la obra viva. Por ello y al mal estado de los fondos del barco, el alto mando decidió que quedase amarrado en el Arsenal Militar de Ferrol cuando hiciese su último viaje el 15 de diciembre de 1959. Por orden ministerial de 26 de diciembre pasa a primera situación,quedando como pontón-escuela de maniobra. De allí pasaría a la Estación Naval de La Graña,dentro de la misma ría y seguirían formándose los futuros contramaestres hasta mediados de los años 70.
Desde ese momento comenzó una larga historia de buenas voluntades y despropósitos continuados que estuvieron a punto de terminar con la vida del ya longevo buque. La Marina de Guerra no se decidía a ordenar su desguace, porque había infinidad de voces que se oponían a esa despiadada idea. Mientras tanto van desapareciendo cosas del barco, puede que mas a la nostalgia que al afán de lucro y se impone tomar una rápida decisión respecto a su futuro. Empiezan las especulaciones y posibilidades, pero mientras tanto, el Galatea va perdiendo sus portillos de bronce, la placa del mismo material que adorna la cámara del comandante, la bomba real de achique, motones, cabilleros, etcetcetcetc.....................En mayo de 1980 debido al mal estado en que se encontraba,tuvo que ser desalojado y nunca mas recuperaría su porte. ¡Un final triste! Incluso el presidente de la hermandad de marineros voluntarios elevó una propuesta al ministro de Marina Sr. Nieto Antúnez, que quería partir el barco y llevarlo a Madrid al lago de la casa de campo,pero afortunadamente la "idea" no prosperó.
Tras un largo periodo de inactividad se hizo una reparación de las planchas del casco en los astilleros de Bazán en julio de 1982. Mientras se hacían un sinfín de maniobras como por ejemplo buscar un método de salvamento con contactos con la Royal Navy, otros como el almirante Martel Viniegra hizo unas gestiones para que el Galatea quedase a flote y en España, al menos por unos años. En 1984 se interesaron por el barco ciudades como Sevilla, Barcelona, Santander, Palma de Mallorca y Ferrol, claro esta, siendo nosotros los que mas derechos históricos teníamos sobre el Galatea.
La idea del almirante era adaptarlo para centro de comunicaciones en la expo de Sevilla, teniendo previsto su amarre junto a la Torre del Oro (en fin...). Se creo el patronato de San Telmo en el que estaban personalidades de todos los ámbitos de la sociedad de finales de los años 80. Tristemente, a finales de septiembre de 1985, el Galatea se va remolcado de Ferrol, otro de los múltiples despojos que sufrimos, y el almirante hizo la travesía completa de cuatro días enrolado como simple marinero y con el riesgo de transportar un casco tan deteriorado si las condiciones climáticas no era buenas. Pero las condiciones fueron buenas y el barco llegó a Sevilla. Una vez allí todos los proyectos se fueron al traste y con el paso del tiempo la estampa era lamentable: los palos ya no estaban en su cubierta, su mascarón desapareció y faltaban muchísimas piezas. Las negociaciones fracasaron porque la reparación era muy cara y el Galatea quedó atracado en los muelles de Astilleros Españoles, donde sufrió dos incendios y una inundación que le hizo varar en el lecho del río. Hubo otros intentos de salvarlo que quedaron en eso,en proyectos.
Con casi dos metros de agua en sus bodegas y las planchas inservibles,se decidió su venta en pública subasta. El 26 de febrero de 1992 no se pudo adjudicar por problemas legales y afortunadamente su ciudad natal se acordó de el y por medio de suscripciones voluntarias y otros sistemas de recaudación de fondos, consigió salvar al buque de un inminente desguace para chatarra. El 31 de marzo se vendió en segunda subasta ¡POR 8 MILLONES DE PESETAS! al Clyde Maritime Trust, pagándose la factura el 30 de junio, momento en el que dejó de pertenecer al patrimonio español.
Esta noticia causó alegría por la salvación aunque también pena por la marcha a su país de orígen. Estamos a años luz de otros paises que salvaron barcos distinguidos como el Cutty Sark en Inglaterra, el Rickmer Rickmers en Alemania o el Vaasa en Suecia.
Desde Escocia se mandó un dique flotante a Sevilla y el 1 de junio de 1993 zarpó a Glasgow, su primer puerto de orígen y el último de destino. El viaje duró nueve días y el 6 de julio fué rebautizado como Glenlee.
Se hizo una inversión de 2 millones de libras y se consigió la completa restauración.



Fuente: Priorio, foro piel de toro
Dato curioso, cuando se lo llevaron a Escocia para su definitiva restauración, los mástiles que llevaba el velero no eran los originales, remachados, sino unos de construcción soldada que a lo largo de su vida como buque escuela se le instalaron. Al contrario de lo que pasó con el mascarón de proa, la Armada buscó y rebuscó, y finalmente localizó todos los mástiles, vergas y perchas originales, y se los envió por container a los restauradores. Un detallazo.
En la restauración se comenzó a eliminar el lastre sólido que llevaba entre las cuadernas, con la idea de que las varengas, vagras, cuadernas y forro se estarían pudriendo bajo el cemento. Pasaron más de un año picando y sacando lastre, para finalmente descubrir que el acero bajo el mismo estaba IMPECABLE. Tuvieron, lógicamente, que volver a lastrar el buque para devolverle sus condiciones de estabilidad, pero esta vez emplearon viejos barriles de Whisky escocés, macizados con hormigón.
Curioso, la última carga de este precioso velero ha consistido en barriles de Whisky escocés.

Estado del Galatea cuando fue vendido a los escoceses
Mas historia y fotos del Galatea
http://funkoffizier.wordpress.com/2007/03/17/be-galatea/