La Kriegsmarine
La Marina de Guerra Alemana –o Kriegsmarine– tuvo mucho éxito en aplicar su Rudeltaktik o “Tácticas de
Grupos-Lobo” con los submarinos alemanes o U-Boot. Los Grupos-Lobo se desplegaban individualmente en
busca de convoyes. Si un convoy era avistado, lo perseguían ocultos y avisaban a los demás submarinos del
Grupo para que se unieran al ataque. Una vez que todos estaban en el lugar, hundían a todos los barcos del
convoy gracias a un ataque cuidadosamente coordinado. Esta técnica fue tan devastadora para los suministros
aliados que casi llegó a decidir el resultado de la guerra. La comunicación era la clave y los submarinos usaban
Enigma para enviar los mensajes de coordinación de sus ataques. Tras algunos tiempos iniciales muy duros,
Bletchley Park rompió los códigos navales casi de forma continua. La disminución de la efectividad de sus
submarinos hizo sospechar al Almirante Dönitz y aunque la inteligencia alemana le aseguró que sus
comunicaciones con Enigma eran seguras, él insistió en mejorar la seguridad de Enigma. A principios de 1942,
se introdujo la famosa máquina de 4 rotores en la Kriegsmarine y los complicados códigos llamados ‘Shark’
causaron una gran crisis en Bletchley Park. La Kriegsmarine se refería a la primavera de 1942 como “los
tiempos felices”, dado que las fuerzas aliadas fueron incapaces de descifrar sus códigos y los submarinos
alemanes fueron capaces de continuar hundiendo convoyes sin demasiada interferencia.
La marea cambia
Por medio del criptoanálisis, los criptoanalistas en Bletchley Park descubrieron que un cuarto rotor había
entrado en el campo de batalla de los códigos. Tras diez meses de tensión insufrible por las enormes pérdidas,
Bletchley Park tuvo éxito en romper los nuevos códigos ‘Shark’. Esto se consiguió gracias a varias razones
diferentes. Un factor importante fueron los libros de código Wetter-Kurzschlüssel (libros de código corto
meteorológico), recuperados durante ataques a barcos meteorológicos y a submarinos, tales como el famoso
ataque al U-599 del Kapitänleutnant Hans Heidtmann llevado a cabo por el barco británico HMS Petard. Tras
recibir fuego pesado del HMS Petard, el submarino que se hundía fue abordado por tres marineros británicos.
Consiguieron sacar del U-599 la Enigma de tres rotores y los libros de códigos Kurzsignale. Dos de ellos
regresaron una vez más para tratar de hallar la Enigma de cuatro rotores, pero se fueron al fondo con el
submarino. Esta misión fue un punto crucial para la rotura de ‘Shark’.
A veces, debido a la falta de sus ‘chuletas’, Bletchley Park utilizaba una técnica a la que llamaron ‘Jardinería’.
Bombarderos británicos arrojaban o plantaban una serie de minas marinas en lugares bien determinados. Los
submarinos alemanes, al avistar dichas minas, transmitían mensajes de contacto, aportando así nuevas
‘chuletas’ a los criptoanalistas. Asimismo, dentro de la red de radio de los submarinos, los mensajes
meteorológicos codificados por medio del Wetter-Kurzschlüssel, eran enviados por la Enigma de 4 rotores
puesta en el modo M3, que era menos complicado. Esto se hizo así para ser compatibles con la máquina de 3
rotores Enigma M3, la cual era la que usaban los barcos meteorológicos. Las “Bombes” existentes en Bletchley
Park, desarrolladas para romper la Enigma de 3 rotores, tardaban más de 20 días en extraer los ajustes de las
Enigma de cuatro rotores. Los ajustes de una Enigma de tres rotores, eran extraídos por dichas “Bombes” en
menos de 24 horas. Mientras tanto, se desarrollaron nuevas “Bombes” para tratar con las Enigma de 4 rotores.
Alrededor de Junio de 1943, la primera “Bombe” de cuatro rotores entró en acción y para finales del mismo
año, otras cincuenta y cuatro “Bombes” más de cuatro rotores estaban operacionales en la marina americana.
En el otoño de 1943, los mensajes ‘Shark’ de cualquier clase eran descifrados, por lo general, en menos de 24
horas.

La marea había cambiado para los submarinos alemanes. Excepto por algunos periodos breves, el sistema de
comunicaciones alemán al completo era interceptado por un gran número de estaciones de escucha, llamadas
Estaciones-Y y los códigos eran descifrados en Bletchley Park, en donde llegaron a trabajar en su cresta unas
7000 personas. Siendo conocidas las posiciones de los submarinos alemanes, los barcos aliados podían ahora
evitar al enemigo y comenzó la caza activa de los submarinos. El arma de élite de la Kriegsmarine fue
diezmada, dando como resultado pérdidas enormes entre las tripulaciones de los submarinos.
Aproximadamente unos 700 submarinos y unos 30000 hombres de sus tripulaciones se perdieron en el mar. El
mando alemán relacionó estas pérdidas con las nuevas técnicas de detección, tales como el sonar ASDIC, los
aviones cazasubmarinos y a los destructores que escoltaban a los convoyes. Jamás se sospechó nada sobre
el criptoanálisis de Enigma.
La información Ultra fue mantenida como de Alto Secreto durante toda la guerra y jugó un rol decisivo, no sólo
en el Atlántico. El descifrado de los mensajes de la Wehrmacht y de la Luftwaffe también probó ser crucial. Los
criptoanalistas expusieron las debilidades del Afrika Korps del notable Mariscal de Campo Rommel. La rapidez
y los éxitos del Afrika Korps les crearon largos pasillos de suministros pobremente defendidos. La información
de Ultra ofreció al Mariscal de Campo Montgomery una vital ventaja táctica. En los días previos al Día-D de la
invasión de Normandía, la propia Wehrmacht, sin darse cuenta de ello, suministró a las fuerzas aliadas con
enormes cantidades de información detallada acerca de las defensas costeras, la localización y fortaleza de las
divisiones de tanques alemanes y el movimiento de sus tropas en Francia. Los expertos estiman que el
quebrantamiento de Enigma acortó la duración de la guerra en tres años. El número de vidas salvadas no
puede ser contado. Alemania siguió utilizando Enigma a lo largo de toda la guerra, sin sospechar nada.
La herencia de Enigma
Tras la segunda Guerra Mundial, Enigma representó la base para el desarrollo de máquinas de codificación
más sofisticadas, tales como la suizaNEMA y la rusa M-125 Fialka. Aunque Enigma estaba muy bien diseñada
y ofrecía, para aquellos días, una seguridad inquebrantable, su utilización negligente en las Fuerzas Armadas
Alemanas y el material de los libros de código comprometido permitió a los criptoanalistas el convertir al mejor
secreto de la guerra en un caballo de Troya y dar el pistoletazo de salida para la inteligencia criptográfica. En la
actualidad, la Inteligencia de Señales (SIGINT) es considerada como una de las partes más vitales de la guerra
moderna.