(De cara a la comprensión del último apartado recomiendo leer el texto original del manifiesto del frente popular, que se puede consultar online en PDF sin necesidad de descarga con una rápida busqueda en google)
Guillermo.
El manifiesto del Frente Popular.
1. El contexto político-social en que surge el Frente Popular.
2. Los partidos que conformaron el Frente Popular.
3. Comentario al Manifiesto Electoral del Frente Popular.
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1. El contexto político-social en que surge el Frente Popular.
La legislación electoral vigente durante la República sobredimensionaba la representación parlamentaria de las mayorías y perjudicaba la de las minorías, y por tanto beneficiaba a las coaliciones o bloques. Debido a esto, el pueblo español había asistido en noviembre de 1933 al triunfo de la derecha, que se había presentado en bloque a las elecciones, organizada en torno a la CEDA, y con la colaboración del Partido Radical, que habiendo abandonado sus tendencias anticlericales manifestadas en 1909, se mostró dispuesto a colaborar con la derecha conservadora, confesional, reaccionaria y anti-republicana. A esto hay que añadir que la izquierda se presentó a las elecciones totalmente dividida, debido a varios factores como fueron las diferentes aspiraciones de los socialistas y de los republicanos liberales de izquierda que habían traído la salida del PSOE del anterior gobierno, la escasa fuerza con la que contaba el PCE, y el apoliticismo de la CNT que anulaba electoralmente buena parte de la fuerza del movimiento obrero español. Cuando la CEDA consigue formar un gobierno sin el freno moderado que representaba Lerroux, el miedo a que se implantase un régimen fascista en España se apoderó de la clase obrera organizada, y se materializó en los sucesos de octubre de 1934.
Escándalos de corrupción en el Partido Republicano Radical, el desgaste de la CEDA que no cumplió las aspiraciones de la burguesía y aun menos las de la clase trabajadora, así como el proceso de crispación que trajeron los sucesos de octubre del 34, llevaron a la política española a un proceso de polarización, en el que tanto la derecha como la izquierda se radicalizaron, todo ello con el telón de fondo del fantasma del fascismo expandiéndose por Europa, lo cual atraía a unos y aterraba a otros. Para las elecciones de febrero de 1936, a pesar de la pérdida de fuelle de la CEDA (muchos cedistas se habían pasado a la Falange, que comenzaba a crecer aunque seguía siendo marginal) la derecha se volvió a presentar en bloque, esta vez en torno al Frente Nacional. La izquierda había aprendido la lección de noviembre de 1933, y esta vez se presentó en bloque organizada en torno al Frente Popular, que quería no solo restaurar la República de 1931, sino ir más allá, formar un gobierno progresista y luchar contra el advenimiento del fascismo y la reacción en cualquiera de sus amenazantes formas.
2. Los partidos que conformaron el Frente Popular.
En el contexto expuesto anteriormente nace el Frente Popular como coalición de diversos partidos de republicanos de izquierda, socialistas y comunistas. Los partidos que lo conformaron fueron: Izquierda Republicana (IR), Unión Republicana (UR), Partido Socialista Obrero Español (PSOE), en representación del mismo y de la UGT así como de la Federación Nacional de Juventudes Socialistas, Partido Comunista de España (PCE), Partido Sindicalista (PS) y Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM). Izquierda Republicana era un partido republicano de izquierda burguesa, eran liberales de izquierda, anti-marxistas, que buscaban mejoras para la clase obrera pero sin salir del marco del capitalismo.
Por su parte Unión Republicana tiene su origen en la fusión en 1934 de diferentes grupos de descontentos republicanos: el Partido Radical Demócrata, que se había escindido a su vez recientemente del Partido Radical de Lerroux por su colaboracionismo con la CEDA; la Izquierda Radical Socialista, escindida a su vez del Partido Radical Socialista; y parte del ala derecha del propio Partido Radical Socialista.
El PSOE por su parte, en esta época ya se había escorado hacia posiciones reformistas más propias de la socialdemocracia que de los partidos revolucionarios, pero sin embargo seguía defendiendo el marxismo y su fin último, a largo plazo y de manera a veces meramente retórica, era el de la construcción de un estado socialista en España, aunque renunciando a la lucha armada como instrumento revolucionario.
El PCE sin embargo representaba a la vanguardia organizada del marxismo español, y a diferencia de otros grupos revolucionarios (o autoproclamados como tales), estaba integrado en la Tercera Internacional o Kommintern. En un contexto histórico en el que el mundo entero se asombraba (unos con ilusión y otros con terror) por el funcionamiento y buena marcha de la URSS, las líneas pro-soviéticas marxistas-leninistas del PCE así como su acatamiento de las directrices de la Tercera Internacional de impulsar un frente antifascista pactando con la izquierda burguesa, le hicieron crecer en número de afiliados y de simpatizantes, y durante la guerra se convertiría en un verdadero partido de masas.
El Partido Sindicalista de Ángel Pestaña por su parte, representaba una opción paradójica en sí misma, pues era un partido de anarquistas. Su fundador Ángel Pestaña formaba parte de la línea moderada del anarco sindicalismo, y tuvo el pragmatismo suficiente como para intentar dotar de un instrumento electoral a los anarquistas a pesar de estar en contra del parlamentarismo. Sin embargo al ser la CNT la fuerza hegemónica del anarquismo español y pedir estos la abstención en las elecciones, el partido nunca tuvo gran fuerza. No obstante en las elecciones de febrero de 1936 algunos anarquistas votaron al Frente Popular, pues la CNT aunque no pidió el voto, no se mostró beligerante con esta fuerza por representar las aspiraciones obreras, si bien hubo sectores duros que pidieron activamente la abstención.
Por último el POUM, fundado en 1935 por la unificación de diversos grupúsculos, representaba una opción política de marxistas anti-soviéticos, opuestos a los planteamientos marxistas-leninistas y en su mayoría formado por trotskistas y otras tendencias marginales del izquierdismo. Solo gozó de cierta fuerza en Cataluña, principalmente durante la guerra. Acabarían aliándose con los anarquistas y actuando por su cuenta durante la guerra, llegando en algunos casos a abrir fuego contra republicanos, pretendiendo aprovechar la coyuntura de guerra para su revolución y anteponeniendo sus preferencias políticas a la prioridad de ganar la guerra.
3. Comentario al manifiesto electoral del Frente Popular.
El manifiesto está dividido en 8 apartados, de varios puntos cada uno, todo ello encabezado por una introducción de presentación en la que ya se define de forma sintética la principal intención del Frente Popular: formar un bloque de izquierdas como alianza de republicanos y fuerzas obreras para luchar contra la amenaza de la reacción (quintaesenciada principalmente en el Frente Nacional aunque también en otros grupos menos potentes como la Falange) en las elecciones de febrero.
El manifiesto recoge el programa político que el Frente Popular pretende llevar a cabo en caso de ganar las elecciones. En el primer apartado hablan de decretar una amnistía a los presos políticos, incluyéndose aquellos que hayan sido juzgados como delincuentes pero en realidad se tratase de causas políticas. Aunque el manifiesto no lo dice, esta amnistía va dirigida sobre todo para los obreros represaliados tras los sucesos de octubre del 34, y el solicitar la Amnistía fue un reclamo plasmado en la cartelería del Frente Popular durante la campaña electoral. Pero aparte de liberar a los presos políticos, también prometen rehabilitar a quienes fueron despedidos improcedentemente por motivos políticos, y revisar la Ley de Vagos para rehabilitar a quienes fueron juzgados por esa ley cuando en realidad había detrás un motivo político. Sin embargo para no crispar la situación, se comprometen también a indemnizar a los perjudicados por los revolucionarios, y no solo a rehabilitar a estos.
El segundo apartado hace hincapié en la intención de gobernar según la Constitución y legislar lo necesario para protegerla y para proteger su normal funcionamiento. Esto se explica por las intenciones que se dieron durante el bienio radical-cedista de modificar la Constitución para hacerla más reaccionaria, peligrando la propia integridad del régimen republicano que tiene como inherente un carácter progresista. En segundo lugar promete acabar con los abusos de poder y legislar para proteger al pueblo de las arbitrariedades de las autoridades. Esto se explica porque durante el “bienio negro” se produjeron despidos o incluso juicios-farsa contra ciudadanos inocentes con motivos políticos encubiertos.
En el tercer apartado se trata la cuestión agraria, y a grandes rasgos lo que tratan de decir es que pretenden restaurar y retomar el proceso de Reforma Agraria anterior a los gobiernos reaccionarios radical-cedistas, y que la postura no se radicalizará pues el conjunto del Frente Popular en principio no acepta las propuestas socialistas de nacionalización de la tierra y entrega a los campesinos. También es destacable la intención de legislar contra las rentas abusivas y la usura, ya que el campesino endeudado a menudo tenía que recurrir a usureros, que le empobrecían aun más.
El cuarto apartado trata la cuestión industrial, y en él se aprecia que el Frente Popular en ningún momento pretende atentar contra la iniciativa privada ni proceder hacia la nacionalización de la industria, sino que lo que pretende son medidas liberales aunque progresistas y no plenamente librecambistas: proteger la industria existente mediante leyes arancelarias, exenciones de impuestos, etc. y sobre todo promover y proteger la pequeña y mediana industria.
El quinto apartado trata la cuestión de las obras públicas que en caso de ganar las elecciones pretenden emprender. No solo para dar servicios al Estado, sino también para absorber el paro, puesto que no aceptan la petición de socialistas y comunistas un subsidio de desempleo y lo que pretenden es erradicar el paro creando trabajo.
El sexto apartado trata la cuestión bancaria y tributaria. Como era de esperar, en este punto hubo desacuerdos entre los republicanos liberales de izquierda y los socialistas y comunistas. Estos últimos proponen la nacionalización de la banca, que no es aceptada por los segundos, que imponen la opción de simplemente reformar el sistema bancario y tratar de orientarlo hacia los intereses de la nación aunque manteniéndolo en manos privadas. También se habla de reformas acerca de los impuestos, para regular los indirectos con respecto a los directos y procurar que pague más quien más tiene.
El séptimo apartado define a la República que concibe el Frente Popular como un Estado en régimen de libertad y democracia, pero sin aceptar el control obrero que solicitan socialistas y comunistas. Nuevamente chocan aquí los intereses reformistas y revolucionarios. También es destacable la intención de frenar el proceso de derrumbe de los salarios en el campo, para asegurar un nivel de vida digno al campesinado. Pero sin embargo como se indicó con anterioridad, se niegan a la nacionalización de la tierra, por tanto estamos ante una nueva medida reformista.
El octavo y último punto trata la cuestión de la enseñanza, y las fuerzas del Frente Popular convergen en la opinión de que España necesita una reforma en la enseñanza que acerque la cultura al pueblo, le de mayor grado de conocimiento y erradique el analfabetismo. Además de las medidas oportunas para reformar la enseñanza, se propone impulsar la creación de más escuelas. Se trata de fomentar la educación pública al alcance del pueblo, pero sin embargo no se plantean medidas contra la educación privada, y la única referencia a la misma es para señalar que será vigilada de forma análoga a como lo es la pública, lo cual nuevamente es una medida reformista.
A modo de breve conclusión, apuntar que en este manifiesto la hegemonía de la izquierda liberal reformista es muy remarcada por encima de la izquierda obrera, pues en caso de disensión siempre se escoge la opción republicana por delante de la obrera revolucionaria. Para los socialistas y comunistas, coaligarse con la izquierda burguesa en el Frente Popular fue un sacrificio y acto de pragmatismo ante el enemigo común de la reacción, sin embargo sus propuestas fueron menos escuchadas que las reformistas