Para mi, la mejor Navidad de la historia fue esta, soldados enemigos confraternizando, dándose cuenta de que en la otra trinchera había personas con los mismos miedos, el mismo hambre, el mismo frío, y las mismas ganas de volver a casa vivos, abrazar a sus seres queridos y celebrarla unidos. Por desgracia se castigó esta confraternización pero que sirva de ejemplo de que pese a las fronteras, las ideologías, el color de la piel, las trincheras, las aalambradas... todxs somos seres humanos.