Enhorabuena por esa réplica, Cuenca.
No quito nada a los consejos de los compañeros, que conste.
Hace muuuchos, muuuchos años, cuando tenía catorce-quince y las armas no eran una afición como ahora sino una pasión, y hay mucha diferencia en ello, sobre todo de paciencia y dinero, fué mi primer arma.
Entonces lo único que había (semiclandestino) al alcance de una persona normal eran unas maquetas escala 1:1 (que busco como loco hoy día) de armas, que reproducían medidas y funcionaban, vamos, hacían todo el ciclo (tengo dos de ellas, un Colt Python y una Walther P38) después de recortarlas del molde, pegarlas, lijarlas...vamos, todo lo que se hace con una maqueta. Eran excepcionales, caras y difíciles de encontrar. No existía internet y las posibilidades de ir a Madrid (¿un chaval de 14 años?) o Barcelona de tiendas que veía anunciarse en la revista Armas (tengo encuadernados los 6 primeros números en un volúmen) o Defensa (digo "o" porque o compraba una o compraba otra, 200 pesetas costaba) era impensable.
Y llegó esa réplica, en hierro dulce. Un amigo tenía el Peacemaker, fíjate si es mala la calamina esa que se me cayó de una estantería y se partió la culata, y yo soñaba con la 1911A1. La había visto en una tienda de souvenirs de Benidorm y costaba 4000 pesetas.
Al verano siguiente volví a por ella y allí estaba, aún me acuerdo de la caja, que tuve que destruir porque aquello no podía saberse en casa, pero... mi primera cuasiarma sigue colgada en una panoplia que hice con otras réplicas de Colt, entre otros el Peacemaker que le compré a mi amigo por 700 pesetas, aún se acuerda cuando lo ve.
Sólo tiene un valor sentimental, pero, al final, es la ilusión la que alimenta el espíritu.
Por eso, felicidades, si disfrutas como hice yo con esa réplica. Mira que la desmonté veces, ahora lo hago de verdad, pero ahí está.
Un saludo, Cuenca.