Varias han sido las peticiones (tanto hechas de forma abierta y directa -a modo de comentario- en el apartado de uniformidad, como a través de MP,s) las que he recibido, solicitando que tratase de forma específica el uniforme de los carristas españoles, ya que si en el apartado de cascos y otras prendas de cabeza, dediqué un hilo tanto a la boina carrista del RUET-43 y otro a su sucesora, la denominada boina
“Vickers”,era lógico (algunos incluso me han llegado a anotar como que “obligado”) que se tratase el uniforme completo o en todo su conjunto.
Con intención –siempre- de satisfacer el interés por conocer y aprender (dentro de los modestos medios y recursos personales que cada uno –en mayor o menor medida- disponemos para ello) de todos aquellos que acuden a esta web informática, recabando información, me he animado a abrir y redactar el siguiente hilo temático.
Cuatro años después de concluida la contienda civil en el pasado siglo XX, y a fecha 26 de enero del año 1.943,el ejército se dotó de un vasto y completísimo Reglamento de Uniformidad, Vestuario y Equipo RUVE; normativa que tras su aparición impresa en el Diario Oficial nº 24 del mismo año, adquiriría un marchamo de obligado acatamiento y observancia para todos aquellos componentes del mismo.
El RUVE, grueso documento normativo, profusa y ricamente ilustrado con todo tipo de finos y lujosos detalles explicativos-descriptivos, incluso a todo color, siguiendo una pauta de apariencia estética visual muy en boga en aquellos tiempos, el de los figurines del patronaje , diseño, escalado y moda textiles, pasaba general y concienzuda revista a todos y cada uno de los diferentes uniformes militares que él mismo establecía y regulaba oficialmente, determinando así mismo sus distintas combinaciones y variantes; formas, modos y ocasiones en que se tenían que vestir; describiendo de igual manera los emblemas y distintivos que en ellos se debían tanto portar como mostrar, su forma, apariencia estética, posicionamiento y colocación, etc., etc.
Bien podría decirse que, para cualquiera que lo contemplase, sería como ver una “adaptación a la española” de la vestimenta militar teutona que, en aquellas fechas, constituía todo un referente de inspiración y seguimiento, aunque malamente llevado a la practica en base a las tremendas privaciones de todo tipo y naturaleza en la que estaba sumida la nación tras los tres años de fratricida confrontación civil armada, y el más que duro proceso regenerativo de una posguerra sin apenas recursos y grandes limitaciones.
De entre de los muy diversos y variados uniformes de todo tipo y naturaleza, recogidos y condensados en el aludido RUET-43 resulta como destacable el atuendo que, para tareas de trabajo, instrucción y campaña, fue adoptado concretamente para ser vestido por el personal y tripulaciones destinadas en carros de combate aludiendo a razonamientos propios de higiene y limpieza.

El RUET-43 mostraba y describía en los siguientes términos el uniforme carrista:
De color azul marino oscuro y de tejido lavable.
Lleva cinco bolsillos, de catorce centímetros. Estos bolsillos se colocan uno a cada lado del pecho, los otros dos, uno sobre cada muslo y el tercero, detrás y en la parte derecha; estando todos ellos cerrados mediante cremallera, para diferenciarlos de unos monos o buzos similares aunque en color kaki o gris, y con cierre mediante botones.
Las características con que se confecciona esta prenda son las siguientes:
Materia prima: Algodón sin mezcla de otras fibras o materias extrañas
Número de hilos por centímetro en urdimbre: 34 a 36 a dos cabos.
Número de hilo por centímetro en trama: 24 a 26 en dos cabos
Ligadura: Sarga de cuatro
Peso absoluto mínimo, metro cuadrado: 300 gramos
Resistencia en urdimbre: 90 kilogramos. Tolerancia cinco
Resistencia en trama: 60 kilogramos. Tolerancia cinco
Pérdida por contracción, carga y apresto en peso: Inferior al 5 por 100
En longitud: 6 por 100
En ancho: 4 por 100
Número del hilado: 24,a dos cabos en ambos sentidos
Ancho del tejido: 70 centímetros
Tinte: Permanente, teñido en rama.Observando con detenimiento y atención, el mono o buzo (el algunas regiones españolas, así mismo llamado funda) referenciado no dejaba de constituir una simple y corriente indumentaria laboral del ámbito civil, en un color “sufrido” -la presencia de manchas sobre el tejido oscuro resultaba más “desapercibida” a la vista- como es el denominado azul mahón, ”adaptado” –por “ineludibles” motivos de fuerza mayor imperantes en la época- a su uso en el mundo y vida castrenses, tal es así que incluso ( existiendo al respecto documentación gráfica que lo atestigua) las primeras prendas adoptadas, por no disponer, ni siquiera disponían en los hombros de las típicas trabillas no solo para la “sujeción” de los incómodos, inservibles, totalmente inútiles y en ocasiones ¡¡hasta peligrosos!! (al menos para los carristas a bordo de los vehículos) correajes de cuero, si no que además, tampoco se podían colocar las divisas de empleo y graduación –en el caso de ostentarlas- el individuo que vistiese la prenda que nos ocupa, pese a que como bien puede comprobarse en la lámina a color del RUET-43,se indicaba originalmente que estos elementos identificativos debían de ser colocados directamente a la altura del pecho, en el lado izquierdo del individuo, y que en realidad, era una continuación “simple” de una práctica muy extendida durante el transcurso de la pasada guerra civil, sobre todo en el denominado Ejército nacional, de manifestar visualmente las divisas sobre un trozo o petacho de tela (generalmente rectangular) en muchas ocasiones de color referencial al Arma, Cuerpo o Servicio al que perteneciese el soldado poseedor de las mismas.
Como prendas de cabeza, la característica boina negra ya tratada con anterioridad en el hilo “Historia de una boina, como la de otra boina cualquiera” (
http://mundomilitaria.es/foro/index.php?topic=5585.0) de este mismo Foro así como un casco específico, el cual merece la siguiente alusión concreta:

Constituía una copia –literal- del mismo modelo de casco carrista, traído a territorio nacional español durante la contienda civil, por el personal italiano del denominado
Reaggruppamento carristi del CTV. Fundamentalmente, estaba fabricado en cartón prensado (aquí radicaba su dureza) y recubierto exteriormente de cuero en color negro, presentando en el frente y latón dorado, el emblema del Ejército de Tierra.
Fueron varias las firmas que lo confeccionaron, aunque el más común fue fabricado por la madrileña casa de Andrés Romanillos.
Hasta el mismo año de 1.943,en el que además de promulgarse el RUET-43,por mera simple coincidencia, el Gobierno español adquirió a Alemania una veintena de modernos Panzer Pz.Kpfw.IV-H “Krupp” o “Maybach”,
prácticamente ningún carro o vehículo acorazado de similar naturaleza de los que hasta entonces dotaban al ejército, estaba provisto de equipo de radiocomunicaciones (todos ellos eran anticuados supervivientes de la pasada contienda civil) por tanto, el uso de auriculares en los tripulantes para fonía o interfonía era inexistente, y el casco de origen italiano no solo carecía de ellos, si no que además, resultaba imposible una adaptación de los mismos a él, por ello, el propio casco cumplía fundamentalmente el cometido para el que había sido incluido en la uniformidad y equipo personal del carrista: salvaguardarle única y exclusivamente de potenciales golpes y contusiones a recibir en la cabeza al encontrarse en el interior de los carros y en movimiento.
Continuará....