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Autor Tema: Guerra submarina  (Leído 8118 veces)

Astil

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Guerra submarina
« en: Junio 02, 2008, 11:57:58 am »

Günther Prien y el U-47:

 A finales de la segunda semana de guerra, un informe de la Wehrmacht anunciaba el primer éxito espectacular: el U-29, mandado por el teniente de navío Otto Schuhart, había hundido al portaviones inglés Courageus lanzándole dos torpedos. De pronto todo el mundo empezó a hablar de los submarinos. Al tiempo, el jefe de la flota submarina (F.d.U.), Kart Dönitz, trabajaba en un plan que, poco más tarde, convertiría el interés creciente por los submarinos en verdadero entusiasmo y que transformaría a G.P. en el primer héroe de la segunda guerra mundial.

 El plan de Dönitz, introducir un sumergible alemán en el punto clave de la Royal Navy, el puerto natural gigantesco de Scapa Flow. Esto era lo que para los soldados era un “viaje al otro mundo”.

 El primero de estos motivos era este: la bahía, situada en la isla Mainland, del archipiélago de las Orcadas, proporcionaba a los ingleses un abrigo seguro contra la irrupción del enemigo. Al tiempo disponía de un sistema de alerta, hasta el punto de que entrar en la rada era imposible y suicida.  Pero había informes, existía una posibilidad aprovechable, las barreras de protección estaban oxidadas en parte o dañadas o no se había reparado desde hacía años.

 El F.d.U., Kart Dönitz, había llegado al convencimiento de que era posible situar a un submarino alemán en Scapa Flow. Sobre este proyecto habló con G.P.. y después de pensarlo se disponía a hacerlo.

 El segundo de estos motivos era conocido por todos los comandantes de submarinos alemanes y era el siguiente: Los torpedos alemanes no servían para nada. El mismo Prien llamaría después a esta arma como “fusiles de madera”. A ciertos torpedos les fallaba el mecanismo de dirección, a otros el percutor de la espoleta, por lo que llegaban al objetivo pero no estallaban, otros aún, dotados de un resorte magnético, hacían explosión mucho antes de llegar al objetivo.

 Prien preparó la misión con plena conciencia de lo que significaba y solo cuando se encontraba cerca de la rada, le dijo a la tripulación el punto de destino.

 En las sombras de la noche el U-47 consiguió lo que parecía imposible. Los ingleses se sentían tan seguros de que ni siquiera tenían un servicio de lanchas patrulleras, así que el U-47 solo tuvo que navegar tranquilamente en la superficie.  En los años sucesivos se supo la verdad. El U-47 disparó cuatro torpedos contra el Royal Oak, pero solo tres salieron del submarino, el otro quedó alojado en el tuvo lanzatorpedos. Los tres restantes no habían explotado. No obstante Prien ordenó que prepararan el torpedo de popa, pero tampoco explotó.

La tripulación se sumió en una especie de furor apenas ahogado porque lo habían arriesgado todo para nada.
 
En esta situación, Prien, ordenó que se dispusiesen otros dos torpedos, segundos después de lanzarlos se oyó un doble impacto, el buque de línea Royal Oak con 833 marineros se hundió.

Por su parte el U-47 logró salir a duras penas de Scapa Flor. Cuando se encontraban en el camino de regreso conectaron con la radio alemana que informó que un sumergible alemán había hundido al navío británico y según los ingleses el sumergible habría encontrado la misma suerte. Pero Prien tenía que callar para no dar señales de su posición y poder regresar a puerto.

 Pocos días después Hitler recibía en Berlín a la tripulación completa del U-47 y su comandante Günther Prien recibiría la cruz de hierro. La segunda guerra mundial ya tenía su primer héroe naval. No obstante el comandante ni siquiera habló de los torpedos ante Hitler porque hablar de ellos era casi tan peligroso como hacerse a la mar con esos torpedos.

En abril de 1940 se concentraron ante las costas de Noruega 31 sumergibles ante la previsión de un contraataque inglés, el resultado fue deprimente ya que ninguno de los torpedos logró su objetivo.

 Con todo los submarinos alemanes salieron al Atlántico para combatir a los convoyes aliados en lo que se ha llamado táctica de manadas de lobos (lobos grises son los submarinos).

 Tanto Prien, como Kretscmer y Schepke sucumbieron en un plazo de nueve días a los radares ingleses, en la primavera de 1941-

 El 7 de marzo Prien estableció contacto con un convoy y dispuso el ataque, pero perdió la pista. En la tarde del día siguiente volvió a localizarlo. Cuando se preparaba para hacer fuego su submarino fue divisado por un destructor, que trato de abordarlo. Prien no tuvo mas remedio que huir. Tras cinco horas de persecución, con cargas de profundidad, hubo que volver a la superficie con toda rapidez, al comprobar que había sido alcanzado.

 Al intentar emerger, Prien observó que el destructor le esperaba y no le quedó otro remedio que regresar a las profundidades, al tiempo que se repetían las cargas de profundidad.

 El capitán de corbeta Günther Prien, sus hombres y el submarino U-47 jamás volverán a la superficie

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Re: Guerra submarina
« Respuesta #1 en: Junio 02, 2008, 12:00:08 pm »

El relojero de Scapa Flow:

Los rumores no cesaban: Prien habría contado con alguien que le ayudó a penetrar en el puerto militar británico de Scapa Flow. Un reportero aprovechó esos rumores y trazó una leyenda del relojero que también era espía.

El viaje de Prien y su entrada en Scapa Flow, sin auxilio naval, sin cartas de navegación recientes, parecía imposible. Por tanto las circunstancias eran propicias para que floreciese la leyenda del espía que guió al submarino hasta su objetivo en las islas Orcadas.

A comienzos de 1942 salió un reportaje en una revista británica. El espía de Scapa Flow era el capitán Alfred Wehring, antiguo oficial de la marina de guerra alemana, destacado por el contraespionaje alemán en 1927 para observar Scapa Flow. Este oficial habría alterado su nombre, su nacionalidad y su profesión con vistas a ese cometido, y se hacía pasar por el relojero suizo Albert Oertel. Luego se estableció en Kirkwall, en las islas Orcadas, desde donde escribió periódicamente para el contraespionaje alemán informes sobre la Home Fleet británica. Tras doce años de anonimato, Wehring, alías Oertel, salió a la luz pública en octubre de 1939 y señaló al almirante Dönitz algún detalle importante sobre el estado en que se encontraban las defensas de Scapa Flow.
 
En correspondencia a estas informaciones, Dönitz envió el U-47, al mando del teniente de navío Prien, orientado por Wehring, e incluso navegó a bordo del submarino en calidad de práctico.

De pronto Prien reconoció los faros de un automóvil que se encendían y se apagaban de modo intermitente. Era la señal acordada y se destacó una chalupa para recogerlo.

A la mañana siguiente la tienda de Oertel no abrió, su casa abandonada y su coche en la carretera. Oertel había dejado de existir y en su lugar había renacido el capitán Wehring, que en aquel preciso momento, se encontraba de regreso a Alemanía-
 
Era una historia fantástica. Únicamente tenía un fallo y era que jamás existió un capitán Wehring. El relojero era solo un producto de la imaginación. Todo era un invento de un periodista británico que vivía en Nueva York.


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Re: Guerra submarina
« Respuesta #2 en: Junio 02, 2008, 12:04:52 pm »

Táctica de manada:

 La situación de partida, desde la que se dio la batalla del Atlántico, se presentaba más bien oscura para los contrincantes. Por parte alemana un comandante de la flota submarina totalmente deprimido porque en Noruega sus submarinos no habían acertado el blanco, pese a tener media flota inglesa a tiro.

Al año de iniciada la guerra, Alemania, solo disponía de 27 submarinos que además por el fallo del detonador magnético se veían obligados a disparar sus torpedos a la vieja manera: con espoleta.

Por otro lado Gran Bretaña y tras la caída de Francia, no tuvo mas remedio, que concentrar todas sus fuerzas en la costa oriental, en la que temía se produjera una invasión alemana.

El problema para Dönitz, con tan pocos submarinos a su disposición, era encontrar los transportes británicos en el océano. Ya al comienzo de la guerra había pedido el empleo de aviones de observación, pero Goering dijo: “todo lo que vuela es cosa mía”. Después de la derrota de Francia, la costa occidental francesa, el Mando de los submarinos se traslado a París  y un equipo de asistencia para los torpedos que se estableció en Lorient. A principios de julio empezaron a llegar los primeros submarinos para su control y aprovisionamiento e inmediatamente se empezó a notar su efectividad.

No obstante Dönitz estaba preocupado porque deseaba disponer de más sumergibles para poder atacar a un convoy; es decir, en tanto no que no se pudiera llevar a la práctica la táctica de manada que se llevaba ensayando desde 1935. Precisamente fue el almirante Dönitz el inventor de esta táctica cuando en 1918 y siendo comandante de un submarino no tuvo más remedio que echar en falta la presencia de mas sumergibles, ya que el combate fue en muy poco espacio y los aviones de escolta no se atrevieron a bombardear.

Durante 1917 y tras los éxitos iniciales, los británicos concentraron sus barcos en forma de convoyes fuertemente protegidos y los submarinos nada podían hacer. Desde entonces Dönitz se declaró partidario de la táctica de manada y, al ser nombrado jefe de submarinos, entrenó a sus jóvenes comandantes para las maniobras posibles bajo todas las condiciones atmosféricas que pudieran presentarse en un ataque nocturno y de conjunto contra un convoy-

A finales de julio de 1940 desde el Castillo Kerneval, cerca de Lorient en Bretaña, Dönitz y sus ayudantes, intentaban aunar las no muy abundantes observaciones que les proporcionaban los submarinos destacados en el Atlántico con el servicio de observación radiofónico de la Marina de Guerra en Berlín a fin de logra una mayor efectividad.

Pero también los ingleses escuchaban y sabían lo que los alemanes pensaban hacer sin necesidad de traductores. A comienzos de septiembre la experiencia había señalado al Mando de los submarinos la necesidad de trabajar con las llamadas cortas.

El día 3 de septiembre de 1940, cuatro submarinos recibieron la señal en clave sobre un convoy procedente de Canadá.  De acuerdo con la información, los submarinos sabían que se trataba del SC2 con 53 buques y que se dirigían a Inglaterra. Según los datos entrarían en contacto tres días después, pero debido al viento reinante los submarinos se vieron obligados a formar una barrera con una distancia de 20 millas entre ellos y teniéndose que fijar bajo el mar de los aparatos de audición, que por cierto dio un buen resultado.

Fue el U-65 en la punta nordeste quién recibió el contacto, dio aviso al alto mando y este lanzó el aviso a los otros tres que se dirigieron al lugar de encuentro. Los comandantes se podían poner en contacto entre ellos pero en realidad no había ningún jefe de flotilla. Sin embargo actuaron todos a una.

Mientras el U-65 se acercaba al convoy a media velocidad, los otros tres luchaban contra las olas de la altura de una casa, pero emergieron todos a la vez, en menos de 20 minutos. El problema es que el U-65 llegó demasiado pronto al lugar de encuentro y por lo tanto fue visto por un destructor, tuvo que descender sufriendo cargas de profundidad, pero como los ingleses nunca habían sido atacados por varios submarinos a la vez. Los otros tres submarinos se lanzaron a toda máquina para infiltrarse en el convoy, estos sumergibles eran el U-47 de Prien y los U-28 y U-99.

Debido al gran oleaje la operación es a vida o muerte porque apenas tienen tiempo de sumergirse y son lanzados hacia un lado y otro, a veces casi son abordados por mercantes sin darse cuenta.

El alto mando de los submarinos se había dado cuenta de que los ingleses no se esperaban nunca un ataque de los lobos en medio del rebaño. A primeras horas del día emergieron para cargar sus baterías pero manteniendo el contacto con el convoy. El día 9 y tras una táctica envolvente de nuevo se encuentran de nuevo con el convoy, pero vuelve el mal tiempo y a repetirse lo mismo que la vez anterior.

Al final el resultado fue modesto porque se habían hundido cinco mercantes, pero este ataque fue importantísimo para el desarrollo de la táctica en manada.

En Inglaterra se anotaron las declaraciones de los capitanes de los barcos que componían el convoy, pero el Estado Mayor no las tomó en consideración. De acuerdo con los psiquiátras  todos los que durante el temporal o entre el fuego de las explosiones dijeron haber visto submarinos alemanes, habían sido víctimas de alucinaciones. Con el parte meteorológico era completamente imposible que se hubiesen encontrado submarinos navegando en superficie.

« última modificación: Junio 02, 2008, 12:19:04 pm por Astil »
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Re: Guerra submarina
« Respuesta #3 en: Junio 02, 2008, 12:06:08 pm »

La manada de lobos:

 El 20 de septiembre de 1940, el convoy HX 72 regresaba de Canadá con 41 buques repletos. Al día siguiente debía encontrarse con una nutrida formación de unidades de guerra inglesas encargadas de escoltarlo hasta los puertos británicos.

El U-99 fue el primer submarino alemán que llegó, poco después de la medianoche, hasta el convoy enemigo. Kretschmer se introdujo entre los mercantes ingleses y atacó inmediatamente y hasta el momento en que llegó la escolta pudo torpedear a tres mercantes, pero tras las dos primeras horas de combate se produjeron deficiencias en el mecanismo de lanzamiento de los torpedos.

Al día siguiente ya eran cuatro los submarinos alemanes empeñados contra el ataque a este convoy, que fue perseguido hasta que reino la oscuridad, pero en ese momento solo el U-100 de Joachim Schepke mantenía contacto con el convoy debido a la alta velocidad de los barcos y que los submarinos, bajo el mar, no podían seguir, al estar amenazados por los buques de escolta. Con los dos diesel encendidos consiguió penetrar  en el interior del convoy desde atrás. Consiguió hundir dos cargueros y sembrar el terror en los demás. Una hora después del primer disparo consiguió alcanzar a un buque cisterna, mientras que el jefe del convoy, preso de pánico, dijo: Sálvese quien puede. Schepke, con un solo torpedo, consiguió hundir a dos mercantes. Prien y los otros comandantes de los submarinos, así como el alto Mando en Lorient, como se transmitía la llamada de socorro: S.O.S., submarinos alemanes.

En total los U-boot comunicaron al Mando naval de submarinos la destrucción de 12 mercantes de este convoy. Dönitz escribió en sus memorias: las acciones de los submarinos en estos dos últimos días han demostrado bien a las claras que los criterios establecidos durante la paz en relación con el empleo de la telegrafía sin hilos y los submarinos en el ataque contra el enemigo eran adecuados.
 
En Inglaterra despertó por fin el Almirantazgo y empezó a no considerar como quimeras los informes de los capitanes de convoy acerca de ataques nocturnos de submarinos alemanes que actuaban en grupo y en superficie. Los titulares de la prensa londinense recogían el concepto de manadas de lobos. Estas manadas intervenían sin cesar mientras lo estrategas buscaban un criterio para contrarrestar los ataques nocturnos. Dönitz, entretanto, hacía trabajar día y noche a los astilleros del oeste de Francia en la tarea de poner de nuevo en servicio los submarinos que acudían allí para efectuar sus reparaciones. Sabía perfectamente que el  tiempo actuaba contra el: “si pudiésemos disponer de cien submarinos más” Era conciente de que en adelante sería mucho mas difícil. En numerosos memorandums, Dönitz había urgido en vano que se dedicase el grueso del presupuesto destinado a la Armada a construir 300 submarinos más. Por desgracia tuvo que conformarse con 30.

En la noche del 17 al 18 de octubre el U-100 divisó otro convoy que estaba a 300 millas de Irlanda, pero fue divisado, atacado y perdió la pista. Pero el alto Mando consiguió mandar otros cinco sumergibles, a la vez que le mandó a Prien que interceptara los mensajes que los mercantes advirtiendo de la llegada de sumergibles. Los cinco convocados eran el U-46, 99, 100, 101 y el 123, recibieron el encargo de atacar en línea recta al convoy, que se encontraba ya peligrosamente cerca de Irlanda, donde se presumía que recibirían mas buques de escolta y aviones.

A última hora de la tarde se recibió la señal de contacto. Y con ella daba comienzo para los alemanes una de las operaciones más amplias y afortunadas de la guerra submarina. Cuando anocheció los cinco sumergibles se infiltraron en el convoy y esa noche se conocería como “la noche de los cuchillos largos”. Los buques de escolta se vieron impotentes, apenas se dirigían a toda máquina hacia un buque que explotaba cuando en otro punto se oía otra detonación. Ningún patrullero británico logró localizar un solo submarino.

De los 34 buques que formaban el convoy, solo 13 consiguieron llegar a las costas inglesas.

El 19 de octubre Prien aviso de que había divisado otro convoy procedente de Canadá y Dönitz consiguió mandar, para unirse al U-47 al U-46, 48, 100, 38 y 28. Todos estos menos el último llegaron a conectar con el convoy y de nuevo empezó otra “noche de los cuchillos largos”, era el HX79 que navegaba en zigzag, lo cual disminuía la posibilidad de ser alcanzado pero aumentaba la de que otro buque mas atrás si lo fuese, además perderían el orden de marcha de protección, dificultando así el cometido de los navíos de escolta.

Esa noche fueron hundidos 14 barcos, pero debido a ese zigzag no sabían que barcos eran los hundidos. El problema es se les acabaron los torpedos. Dönitz en su mesa de mapas, muy fatigado exclamaba constantemente: “si tuviera más submarinos”.

Cuando iban por el tercer día Prien comunicó que había divisado otro convoy, el HX79A y contra el iban a ser disparados los últimos torpedos de esos submarinos. Fueron hundidos otros siete buques más. Diez submarinos habían hundido un total de 63 buques-

La Wehrmacht difundía a través de la radio la noticia de aquellas victorias, mientras tanto los astilleros continuaban trabajando a marchas forzadas y cuatro sumergibles recorrían el Atlántico Norte en busca de nuevas presas.

Sin embargo, cuando el gran almirante Raeder se presentó en la Cancillería del Reich y pidió a Hitler la concentración de fuerzas para la construcción de submarinos, el dictador reaccionó de modo descorazonador. Aparentemente Inglaterra había dejado de interesante, prefería dedicarse a la campaña contra Rusia y como consecuencia, los convoyes ingleses volvieron a cruzar el Atlántico sin ser molestados.


 
« última modificación: Junio 10, 2008, 12:19:36 pm por Astil »
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Re: Guerra submarina
« Respuesta #4 en: Junio 02, 2008, 12:11:27 pm »

La batalla de los Timbales:

Estados Unidos se acostumbró muy lentamente a la guerra con Alemania, su Armada no parecía creer en absoluto en la aparición de sumergibles alemanes ante sus costas. Después de haberle declarado la guerra al III Reich el 11 de diciembre de 1941, todo seguía desarrollándose como durante la paz: ciudades y casas de la costa oriental permanecieron plenamente iluminadas, la Marina mercante continuó radiando sin clave el curso de sus navíos y la Armada rechazó obstinadamente la formación de convoyes.

Cuando el 10 de enero de 1942, el mercante de 10.000 toneladas Cyclops fue hundido por un submarino alemán frente a la costa canadiense de Halifax, solo la prensa estadounidense se irritó por la desvergüenza alemana. El Ministerio de Marina se limitó a registrar la pérdida sin comentario alguno. Al fin y al cabo, Canadá era territorio beligerante y pertenecía a los británicos.

El hundimiento de este buque fue la primera señal de la guerra submarina que comenzaba ante las puertas de América. El U-123, Handergen,  tenía las órdenes de situarse frente a las costas de Nueva York y esperar allí el golpe de timbal.

De los 91 sumergibles de primera línea de que disponía el Mando de submarinos el 1 de enero de 1942, los 23 en mejores condiciones se hallaban en el Mediterráneo, tres más debían seguirles, 6 patrullaban al oeste de Gibraltar, 4 en aguas noruegas y de los 55 restantes, el 60% estaban, por falta de estibadores, en los puertos del golfo de Vizcaya. En alta mar solo estaban 22 unidades, la mitad de ellas en viaje de ida y vuelta del campo de operaciones. Se puede decir que tras dos años de conflagación, toda la guerra  contra los convoyes se llevaba a cabo con una docena de submarinos. Esta era la situación al principio de 1942 el “año dorado” de la guerra submarina, al término del cual habían sido hundidos más de mil navíos. El U-123 era uno de los tres sumergibles que Dönitz pudo enviar a la semana de declarada la guerra, pero su ilusión era que 30 sumergibles dispararan contra el puerto de Nueva York a los cinco minutos de declarada la guerra.

El día de la señal convenida el U-123, frente a las costas de Long Island, dispara contra un petrolero que instantes antes de hundirse dice: “he chocado contra una mina”. Más adelante hunde otros tres navíos más, sin que la Armada USA piense, ni por un momento, en la presencia de un submarino alemán- También el U-66 y el 130 disponen de presas abundantes. Entre los tres hunden 17 barcos y con otros dos sumergibles más llegan a las 200.000 toneladas de buque hundidos.

Por fin se autoriza cuatro grandes unidades del tipo IX C que estaban destinados al Caribe.

A finales de abril se puede disponer del primer petrolero sumergible de 1.700 toneladas que abastece al grupo de Handergen de combustible y torpedos. Pero a la satisfacción de que, una vez más, Dönitz había tenido razón se mezcla el amargo reconocimiento de que el tiempo trabaja en contra de los sumergibles. Los almirantes estadounidenses se niegan en agrupar a sus mercantes en convoyes y hasta les parece impracticable el enviar en clave los mensajes radiofónicos.

Pero, según Dönitz, estas pérdidas no son soportables para los americanos a la larga. Más pronto o más tarde el sentido práctico reemplazará al orgullo y los Estados Unidos adoptaran las mejores medidas defensivas de los británicos.

Dönitz envía también unidades menores, de radio de acción limitado, para que operen en las costas de Terranova y cuando llegan los sumergibles cisterna, los pequeños submarinos se lanza también contra la costa africana, en la bahía de Chesapeake, cerca de Norfolk paralizando el tráfico marítimo con Africa.

El 14 de abril el consejero personal de Roosevelt, telegrafía desde Londres a su presidente en el que le da nota de las pérdidas. Churchill no puede reprimir su sarcasmo y dice: “sin la armada estadounidense nos iría mejor”. Tres días después, la acosada Inglaterra, envía a la US Navy dos escoltas antisubmarinas. Los Estados Unidos han capitulado ante Dönitz.

Inmediatamente se gana en efectividad pero, como los ingleses no pueden estar en todas partes, la iniciativa la siguen teniendo los submarinos alemanes y Dönitz envía más sumergibles a América. Contra la pérdida de un solo submarino (el U-85), los alemanes pueden contabilizar a finales de abril el hundimiento de 198 navíos. Antes de que Dönitz retire, a finales de julio, sus unidades dada la cada vez mayor eficiencia de los dispositivos de defensa aliados, puede comunicar que sus sumergibles han hundido 460 barcos, con un registro bruto de 2.300.000 toneladas. Por lo tanto esta primera mitad de año transcurrió para los submarinos alemanes como un redoble de timbales.

Mucho antes de la entrada en guerra de los Estados Unidos, estos habían declarado la mitad oeste del océano Atlántico como su zona de influencia y en Islandia tenían una base desde la cual se protegía a los convoyes. Hitler había dado aviso de no provocar a los norteamericanos.

Ahora tras la batalla frente a las costas de América, lanzó aún más Dönitz con mayor empeño aún sus submarinos sobre las rutas de los convoyes. Comenzaba la batalla en todo el frente atlántico, en amplio abanico cruzaban, cada vez más submarinos, el Atlántico norte de este a oeste y es que los últimos éxitos habían logrado que se incrementara enormemente la producción de submarinos desde mediados de año. Frente a las costas estadounidenses operaban cada vez más sumergibles nodrizas que abastecían a las unidades para que pudieran volver rápidamente al campo de operaciones.

Pero también los enemigos aprovechaban el tiempo. Especialmente se hacía notar la vigilancia aérea estadounidense en Terranova, Islandia e Irlanda del Norte. El hueco para los submarinos era cada vez más estrecho. Además los aliados recurrían al radar, que con sus ondas cortas, detectaban a los submarinos en el horizonte. Ya a partir de marzo se había registrado la pérdida de sumergibles de una manera harto sospechosa. Incluso de noche eran detectados. Era evidente de que los aparatos que atacaban desde las nubes habían tomado sus posiciones de combate desde fuera de la visibilidad del submarino. Es decir, que habían detectado al sumergible y su posición antes del ataque. Incluso se veían aviones a 800 km. de la costa más cercana.

Pero el comandante del U-564 había descubierto un sistema para no ser localizado por el radar y era que en navegación de superficie adherirse al convoy de noche  no llaman la atención por ninguna maniobra extraña y no pueden ser localizados por los detectores electrónicos de las demás unidades del convoy.

El 5 de agosto de 1942 lograba un grupo de submarinos alemanes localizar un convoy que, a 400 millas al nordeste de Terranova, se dirigía hacia Inglaterra. Después de una larga persecución que duró días, logró hundir 11 barcos con un total de 52,461 toneladas.

A primeros de septiembre, otra bandada de sumergibles logró hundirle al convoy ON-127 11 navíos con casi 90.000 toneladas, en una batalla que duró cuatro días y al destructor Ottawa. Ese mes dispuso por fin Dönitz de tantos sumergibles que pudo enfrentarse al gran convoy SC-100 que navegaba hacia Inglaterra, veinte submarinos a la vez. Pero un fortísimo temporal impidió que fueran hundidos más de tres navíos.

Cuando la caza frente a las costas norteamericanas se hizo más difícil, Dönitz trasladó los campos de acción al sudeste de las Bermudas (donde algunos submarinos hundieron 15 navíos con 83.000 toneladas) y frente a las costas de Guayana (donde en septiembre fueron hundidos 23 buques con un saldo de 143.000 toneladas)-

Los aliados perdieron entre julio y septiembre 302 buques con un total de 1.500.000 toneladas, éxitos que Inglaterra acusaba ostensiblemente, también desde octubre hasta fin de año esos éxitos aumentaron, mientras que los alemanes solo perdieron el 10% de los submarinos en acción, pese a las mayores medidas defensivas aliadas.

El Alto Mando alemán se vio sorprendido por el desembarco estadounidense en el norte de Africa, el 8 de noviembre, pero aún así se consiguieron hundir en las cercanías de Marruecos varios buques de guerra y varios mercantes y petroleros. Entre los buques de guerra hundidos estaba el portaaviones Avenger.

Así acabó 1942, el de las grandes hazañas de los submarinos.

« última modificación: Junio 10, 2008, 12:37:59 pm por Astil »
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Re: Guerra submarina
« Respuesta #5 en: Junio 02, 2008, 12:13:18 pm »

El ocaso de los U-boot:

El criterio de Dönitz era muy simple; si los aliados forman convoyes…. Nosotros atacaremos con nuestros submarinos en “manadas”. Si ellos construyen masivamente buques mercantes…nosotros construiremos submarinos en masa. Todo dependía de quién fuese el que construyera más. Las cuentas parecieron salir bien para los alemanes incluso en 1943. La cifra de buques aliados hundidos empezó a crecer más de prisa que la de las unidades que iban saliendo de los astilleros. Pero luego entraron en juego algunas novedades técnicas que imprimieron un giro a la situación. Desde que empezó a utilizarse el radar yo no pudo buscar cobijo ningún submarino en la noche o en la niebla. Así comenzó el declinar de las fuerzas submarinas.

Kart Dönitz fue ascendido el 30 de enero de 1943 al grado de almirante, equivalente el rango de mariscal en el Ejército de Tierra, y se le nombró comandante en jefe de la Marina de guerra, conservando al tiempo las funciones de jefe de las fuerzas submarinas (BdU). En aquellas circunstancias ordenó por radio que los navíos buscasen cobijo en las aguas del sur. Una formación de diez submarinos decidió por entonces atacar al convoy petrolero TM-1, que navegaba desde Trinidad en dirección a las costas del Norte de Africa. De los buques tanques solo dos alcanzarán su destino.

Jamás había tenido hasta entonces la Marina de guerra tantos submarinos en el frente naval contra el enemigo: 212 en total, dirigidos por Kart Dönitz, de los cuales 24 operaban en el mediterráneo y 21 en el Artico. El resto procedía a la caza de convoyes enemigos en el Atlántico, que se había convertido en la única vía de aprovisionamiento.

Pero de los 212 submarinos no eran suficientes para atacar a todos los convoyes que venían de América, y muchas de estas expediciones lograron cubrir su ruta sin ser molestadas.

El golfo de Vizcaya fue escenario0 de un misteriosa hecatombe de submarinos: los ingleses habían montado ya en sus unidades un sistema de radar ASV muy perfecto como poderoso medio auxiliar de los vuelos de reconocimiento. Gracias a el tenían localizado cualquier buque que navegase en superficie incluso durante la noche o en plena niebla.

Los alemanes reaccionaron inmediatamente y montaron en las torres de los sumergibles una antena conocida como la “Cruz de Vizcaya”, junto con el sistema receptor “Metox”. El aparato tenía encomendado alertar a la tripulación tan pronto captaba una frecuencia de radar.

Los ingleses sustituyeron el sistema ASV por el “Rótterdam”, que emitía en una longitud de onda de 9 cm. y que no podía ser interceptada por el “Metox”. Una vez más los alemanes reaccionaron y dispusieron de un nuevo aparato de alarma, el FvBM (aparato de observación de frecuencia por radio). Además se empezó a utilizar una nueva táctica: se había observado que la única salvación estribaba en mantener el submarino bajo las aguas, porque los aviones y los buques enemigos lo detectaban en el momento de emerger, Los tripulantes de los submarinos buscaron entonces el modo de despistar al enemigo remolcando un globo sostenido por una larga amarra, sistema llamado “Afrodita” y que reflejaba las ondas del radar.  Bajo las aguas los submarinos lanzaban “boldes” que eran pequeños objetos flotantes  y que eran detectados por los aparatos Asdic del enemigo como si se tratase de verdaderos sumergibles.

En la primavera de 1943 los submarinos padecieron graves pérdidas  y todo empezó con el U-187, cuyos vigías detectaron  la aproximación de un gran convoy el SC 118. Poco después de emitir por radio una comunicación fue atacado por dos destructores que lo hundieron, otros cuatro sumergibles que llegaban fueron duramente atacados.

Así comenzó una batalla que duraría cuatro días, una de las mas duras y amargas de la guerra. El convoy perdió 13 unidades y se perdieron o inutilizaron 18 submarinos.

El Mando de los submarinos concluyó, al final del combate, que el enemigo disponía de un nuevo método para detectar posiciones. El secreto se llamaba H/F D/F, o como lo llamaban los marinos Hulf-Duff y era capaz de reflejar sobre la superficie de una pantalla la procedencia, dirección y distancia de una comunicación radiada y tan pronto como un submarino emitía un mensaje por radio era localizado inmediatamente.

El Mando de submarinos elaboró, con carácter de prioridad, el sistema “correo” o Kurier, mediante el cual se podía emitir en fracciones de segundo. El problema es que entro en servicio cuando la guerra se estaba terminando. Mientras tanto las pérdidas aumentaban vertiginosamente.

Bastaría un reconocimiento aéreo de la Luftwaffe, pero esta fuerza se hallaba batida, diezmada y carente de medios en muchos frentes. Por el contrario en Estados Unidos las fábricas lanzaban sin cesar nuevos aparatos, los astilleros botaban destructores, fragatas y corbetas en gran número y producían verdaderas flotas de cargueros.

A mediados de 1943, Dönitz se preguntaba si no debería terminar la guerra submarina. Mas adelante escribiría: “La cuestión era si debíamos tolerar que la flota de bombarderos, que hasta entonces se había concentrado en atacar a nuestros submarinos, tuviera el camino expedito hacia Alemania para arrojar sus bombas y causar además bajas incalculables entre la población civil. ¿Cómo podría explicar todo esto el hombre que luchaba en submarinos a las mujeres y a los niños alemanes?.

El 24 de mayo el gran almirante Dönitz ordenó un repliegue parcial, ya que todas las unidades que operaban al oeste de las islas británicas deberían regresar. El 2 de agosto se extendió la orden a todos los buques que se encontrasen empeñados en acciones contra el enemigo. Todos ellos deberían regresar a puerto y se les prohibió cualquier operación bélica. La batalla del Atlántico se había perdido. Sin embargo la noche del 23 de julio y las siguientes, Hamburgo fue duramente castigado por las bombas aliadas. En esas acciones murieron 40.000 hamburgueses, de ellos 5.000 niños. Estos bombardeos se habían realizado por los grupos 15 y 19 de “Coastal Command” destinados hasta entonces a la lucha antisubmarina.  Los submarinos alemanes volvieron entonces a navegar hacia alta mar.

En la primavera de 1943 se había alcanzado solamente las tres cuartas partes de los sumergibles reclamados por Dönitz en 1939. Cuando la guerra submarina llegó a su cenit es cuando Hitler comprendió la necesidad de cortar el suministro que Estados Unidos le mandaba a Inglaterra. Dönitz había reclamado que se hundiese mayor tonelaje de buques que los estadounidenses estaban en condiciones de construir.

El submarino total del tipo XXI, en proyecto, debería de estar en condiciones de navegar bajo el agua 90 minutos a 18 nudos, durante 10 a 12 horas. Debería de ser capaz de soportar cualquier ataque de cargas de profundidad navegando lentamente: un motor eléctrico completamente silencioso permitiría a la nave una media de 5 nudos durante 60 horas.

En la primavera de 1944 un pequeño submarino experimental se reveló como un buque extraordinario. Se esperaba lograr el modelo perfectamente desarrollado a comienzos de 1945.

En cuanto a los modelos antiguos, con la idea de protegerlos contra la detección enemiga, se les dotó del mecanismo llamado “Schorchel”, se trataba de un mástil aéreo accionado hidráulicamente que permitía al buque navegar con el motor diesel cuando se hallaba replegado el periscopio, cargar las baterías y al tiempo ventilar el interior del submarino.

Sin embargo, ya no cabía esperar grandes éxitos de estos buques. De los 16 submarinos destinados a frenar la invasión aliada en aguas del Canal, siete se perdieron, cinco regresaron con graves daños y tan solo cuatro lucharon contra unas fuerzas enemigas muy superiores. Los submarinos lograron hundir una fragata, un destructor y un buque de desembarco- De los cuatro, uno fue hundido y los otros tres regresaron sin sufrir daños.

La superioridad aliada era cada vez más clara, la Coastal Command disponía al final de la guerra de 1.500 aviones destinados a la lucha antisubmarina. Los convoyes iban ya protegidos por un total de 300 destructores y otros 700 buques  de diversas clases y cuando se acercaban a las costas se les unían otros navíos menores en un total de 2.000 unidades.

La fuerza submarina alemana tenía puesta su esperanza en el nuevo torpedo, llamado “Zaunkoning o Reyezuelo”. Este ingenio disponía de una cabeza capaz de orientar el arma hacia el lugar del que partiese el zumbido de una hélice y se utilizaba principalmente contra los peligrosos destructores. Dos meses después, los británicos, disponían del ·Foxer” que identificaba el zumbido del Reyezuelo y el “Squawker”, un cuerpo sonoro era lanzado al mar a la menor señal del peligro.

En la segunda mitad del año 1944 entraron en funcionamiento los sumergibles del tipo XXIII, pero ya era demasiado tarde para intentar variar el curso de la guerra.
 
El 8 de mayo de 1945   el Almirantazgo británico ordenó que todos los sumergibles emergiesen, dieran su posición y se dirigiesen a puertos británicos. El 9 de mayo de 1945 el U-2336 recibía un lacónico comunicado:  La guerra ha terminado.

El 9 y el 10 de mayo se entregaron al enemigo 18 sumergibles alemanes; otros diez se dirigieron a Alemania. En total se entregaron 156 submarinos y 221 fueron hundidos por sus propias tripulaciones. Los sumergibles U 53 y U 977 lograron alcanzar las costas argentinas

« última modificación: Junio 02, 2008, 12:19:52 pm por Astil »
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Re: Guerra submarina
« Respuesta #6 en: Junio 05, 2008, 11:40:01 am »

http://uboat.net/index.html

Muy interesante pagina con todo lo que queráis saver sobre submarinos alemanes
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Re: Guerra submarina
« Respuesta #7 en: Junio 20, 2008, 12:24:44 pm »

http://www.zweiterweltkrieg.org/phpBB2/viewtopic.php?t=2774

Si vais por Chicago, la visita al U 505 no puede faltar.
Aqui toda su historia y muy buenas fotos ;)
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Re: Guerra submarina
« Respuesta #8 en: Julio 16, 2008, 23:07:20 pm »

http://www.u-historia.com/

Pagina con historia de los submarinos
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Re: Guerra submarina
« Respuesta #9 en: Agosto 09, 2008, 15:03:44 pm »

U-99



Comandante KrvKpt. Otto Kretschmer ,Caballero Cruz con espadas             
 8 patrullas
 
Éxitos 35 buques hundidos para un total de 198,218 toneladas de registro bruto
3  buques auxiliares de guerra hundidos por un total de 46,440 toneladas de registro bruto
1 buque capturado por un total de 2,136 toneladas de registro bruto
5 buques dañados para un total de 37,965 toneladas de registro bruto

Destino final; Scuttled , el 17 de Marzo de 1941 al sureste de Islandia, en la posición aproximada 61N, 12W, después de haber sido cargado a fondo por el destructor británico HMS Walker. 3 muertos y 40 supervivientes.

Los ataques en este barco
21 Junio, 1940
Mientras navega de regreso a  Bergen con un tripulante enfermo, se cruzo en el camino del Scharnhorst y su Ar196  lo confundio con  submarino británico, atacandolo y causando daños que ha obligado al barco de vuelta a Alemania para las reparaciones.

23 jun, 1940
El barco fue dañado al regresar de Bergen a Wilhelmshaven cuando aviones bombardearon por dos veces ese día, causando sólo daños menores.

29 Junio, 1940
La salida del barco fue atacado por error por un avión alemán con 3 bombas y toco  el fondo del mar después de un error en la maniobra . Sigue patrulla después de la reparación de los daños pero ha de mentir sobre el incidente.

7 Jul, 1940
A las 14,14 horas, al interceptar al mercante Manistee , la tripulacion de este se defiende con disparos de armas de fuego . Se lanzo un torpeod sin exito y se rompio el contacto.

Julio 8, 1940
Después de un exitoso ataque a HX-53 al sur de Fastnet, el barco fue atacado por los escoltas durante 14 horas con 107 cargas de profundidad y escapó ileso.

31 Julio, 1940
Después de un exitoso ataque a OB-191, el barco fue atacado por los escoltas con 20 cargas de profundidad pero escapó ileso. Por la tarde, U-99 surgieron a atacar el convoy de nuevo, pero fue dos veces obligados a sumergirse y bombardeado por un hidroavión sin ser dañado.

27 Sep, 1940
Durante un ataque aéreo nocturno en Lorient, dos bombas cayeron cerca del barco amarrado y los escombros  dañaron la cubierta ligeramente.

7 ataques registrados en este barco.

Notas generales sobre este barco
El 12 de julio de 1940, al vapor estonio Merisaar se le ordeno  por U-99  navegar a Burdeos, Francia (el puerto era ya alemán). Su capitán cumplio, pero en el camino , se hundió (el 15 de julio) por las bombas de un avión alemán al sur de Queenstown.

A las 22:50hrs el 3 de noviembre de 1940, una de las más dramáticas batallas de los U-Boot se inició la guerra. U-99 atacaron a las fuerzas armadas comerciante cruceros HMS HMS Laurentic y Patroclo. Los dos fueron hundidos dentro de los siete horas en que el U-Boot dispararon diez torpedos y cuatro rondas con la cubierta de arma de fuego, mientras que los buques que devolvieron el fuego, sin dañar los U-Boot

Kretschmer fue el primero en usar la táctica de colarse entre las filas de un convoy en superficie para torpedearlo desde dentro? Lo ensayó con un convoy alemán cuando aún estaba en el U-23 (Tipo II) y aunque al Alto Mando no le pareció muy ortodoxo, él decidió probarlo por su cuenta cuando le dieron un submarino más capaz y se le presentó la ocasión propicia. 300000 toneladas en su haber dicen mucho de su buen ojo no?


 
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Re: Guerra submarina
« Respuesta #10 en: Octubre 11, 2008, 19:31:35 pm »

U-35

El legendario as de submarinos, el comandante del U-35, Lothar Arnauld von de la Periére logró hundir mas de 500.000 toneladas de buques aliados sin causar un solo muerto. Fue conocido por respetar escrupulosamente las reglas de la guerra, siendo un caballero en el trato a los marinos aliados, a los que personalmente visitaba, siempre avisaba de sus intenciones y nunca torpedeó a ningún mercante, todos fueron hundidos a cañonazos una vez que su tripulacion lo abandonaba o bien con explosivos...toda una leyenda, tanto como militar como ser humano, respetado y admirado. Su cifra no fue nunca batida en la IIGM.

Murió en 1940 en un accidente de aviacion en Francia.
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Re: Guerra submarina
« Respuesta #11 en: Octubre 11, 2008, 19:33:39 pm »

U-107

El comandante del submarino U-107 capitán de corbeta Hessler y yerno del almirante Dönitz realizo la patrulla de mayor éxito de la U-bootswaffe que con una duración de poco más de 3 meses hundió 86700 toneladas. A su regreso ya habia completado las 100000 toneladas hundidas por lo tanto le correspondia recibir la Rittenkreuz pero su suegro no estaba por la labor por lo que Hessler tuvo que ser condecorado por Raeder.
Otto Kreschmer, el as de los submarinistas alemanes durante la 2ª Guerra Mundial, tuvo su submarino U-99 bajo ataque durante 18 horas, en las cuales batió el record de profundidad de un submarino del tipo VII, lo más llamativo fué cuando en un determinado momento Kreschmer cogió un libro y lo abrió para leerlo, de lo que no se dió cuenta tras bastante tiempo fué que a pesar de que parecia que leia, no podia hacerlo porque el libro estaba al revés, detalle del cual se dió cuenta uno de sus subordinados.
Cuando fué hundido el crucero Atlantis, el U-126 alojó en su cubierta a los tripulantes llevando además a varios botes a remolque. Trasladados por fin a otro barco éste fué a su vez hundido, los naúfragos de ambos barcos, (Atlantis primero y Python despues ) en total 414 fueron llevados por el mismo método a remolque y en cubierta por dos submarinos, el trayecto final fué de más de 9000 kilómetros hasta Francia sin incidencias.
En otra ocasión, el U-754 fué obligado a emerger ante un ataque con cargas de profundidad, lo hizo tan cerca de su adversario, que los marinos del buque atacante, ante la imposibilidad de usar su artilleria por la proximidad, empezaron a amenazar con fusiles a los alemanes al tiempo que soltaban sapos y culebras por sus bocas, poco despues el submarino fue embestido por dicho buque y hundido.
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Re: Guerra submarina
« Respuesta #12 en: Octubre 11, 2008, 19:35:07 pm »

El Laconia, era un barco de pasajeros que transportaba a más de 250 militares británicos y a sus familias, que regresaban a Inglaterra despues de haber pasado un largo tiempo en el Próximo Oriente en diferentes guarniciones, (los ingleses solian usar barcos de pasajeros para el transporte de tropas con bastante frecuencia) viajaban tambien alrededor de 1700 prisioneros de guerra italianos. A la altura de las costas occidentales de Africa, el Laconia fué torpedeado por un submarino que desconocia lo que el buque transportaba,
Este zozobró y se hundió, el comandante informó al alto mando por radio de lo que pasaba; Doenitz al recibir la noticia ordenó una inmediata operación de rescate, el comandante del submarino pidió ayuda a otros submarinos y navios que navegaban por la zona, enviando incluso un mensaje de socorro en inglés, cuando las unidades alemanas se encontraban procediendo al rescate de los náufragos fueron atacados por aviones aliados que probablemente no supieron lo que ocurria. Ante el hecho Doenitz ordenó a sus unidades que cesaran de rescatar a los ingleses abandonandolos a a su suerte y rescataran solo a los italianos.
A partir de ese hecho los submarinos dejaron de rescatar náufragos de naves hundidas y Doenitz tuvo el mismo echo como cargo en los juicios de Nuremberg saliendo absuelto por esta acusación.

« última modificación: Febrero 20, 2009, 11:58:13 am por Astil »
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Mylitaria

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Re: Guerra submarina
« Respuesta #13 en: Abril 20, 2010, 22:56:57 pm »

Joder Astil!!!que grande!!1ya tengo lectura esta noche.jeje

Saludos
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Re: Guerra submarina
« Respuesta #14 en: Abril 20, 2010, 23:14:23 pm »

Astil,a tus pies compañero,como dice mylitaria,ya tengo lectura,esta noche.
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