La estrategia de Rommel para la defensa del canal, a diferencia con la de Hitler, era de disponer a las pocas horas de fuerte concentración de blindados cerca de la costa, para contraatacar una invasión aliada. Hay que tener en cuenta que Rommel ya sufrió en sus carnes las inmensa potencia aliadasy sabía que sólo podía evitar la invasión con una respuesta inmediata, contundente y antes de que descargasen todo el material del que disponian.
Cuando pocos meses antes hizo una inspección general del Muro Atlántico (hay que recordar que lo de inexpugnable era pura publicidad) se dio cuenta de esta indefensión, si exceptuamos los puertos que estaban firmemente protegidos. A excepción de la playa de Omaha, en la que la casualidad hizo que una división veterana la defendiera y la complicada orografía , el resto fue casi un paseo para los aliados. Hitler se creyó su propia publicidad y pensaba que las propias defensas podrían detener la invasión, cosa totalmente absurda, sabiendo como se sabe que casi toda la costa la defendían escasas tropas, a excepción del Paso de Calais.
Incrementó el número de minas, así como los inventos de Rommel, que tal y como se ven en las imágenes y en alguna foto de los aliados, eran fácilmente evitables con marea baja.