¡Que vaaaa! en una tienda típica de cuchillos, navajas, katanas y damasquinados de las que hay a montones en Toledo. Está en la calle Trinidad, muy cerca de la catedral y la dirije un señor mayor que tenía otras pistolas (recuerdo, porque dudé cuál elegir, un purito, una FN y un revolver nagant). También tenía alguna máscara antigás, un par de cascos y un oviedo. No fue barato, pero tampoco se pasó.