Al igual que el papel, las telas o textiles requieren trato especial muy similar, ya que ambos son orgánicos. En forma de trajes y particularmente uniformes militares, estos deben almacenarse de manera plana en cajas de material alcalino o libre de acido.
Si estos uniformes han de ser colgados, se debe utilizar ganchos para ropa de madera sin pintura; estos pueden ser de cedro para ahuyentar las termitas. Los ganchos deben ser acojinados con relleno o “guata” de poliéster limpia y cubierta con muselina de algodón lavada.
Este acolchonamiento debe ofrecer el suficiente cuerpo para rellenar el espacio de la talla del hombro del uniforme. De esta manera se evita el estiramiento del tejido que causa el peso típico de los uniformes militares.
Nunca se debe almacenar uniformes en bolsas de plástico; el plástico emite contaminantes que reaccionan adversamente, tanto con los tejidos, como con los contaminantes propios del uniforme como son las grasas corpóreas de la última persona que lo utilizó. Además evitan la circulación apropiada que requieren ciertos tejidos naturales comunes en los uniformes militares.
Los uniformes y demás vestuarios se deben limpiar con aspiradora y/o lavado en seco que es lo ideal antes de ser almacenado. Con el lavado en seco se deben tener ciertos cuidados, siendo el más importante la confiabilidad de la empresa que lo realice. Se debe asegurar que no laven la pieza en agua y detergentes como comúnmente hacen y cobran como si fuera lavado en seco; de esto se tienen que asegurar antes de llevar cualquier pieza. Por otro lado, los solventes utilizados para lavado en seco tienden a “secar” los lubricantes naturales de las fibras. Esto debilita las fibras y ocasiona que se tornen amarillentas o se descoloren. No se deben colocar los uniformes lavados en seco en sótanos o lugares donde no haya suficiente circulación de aire o que la humedad en exceso los afecte. Por esto se recomienda siempre cubrirlos con una bolsa de muselina limpia; esta deja pasar el aire y a la misma vez absorbe la humedad.
En cuanto a las sabandijas existen varios métodos para tratar textiles o uniformes. Uno de estos y muy sencillo es el de colocar los uniformes en el congelador o mejor aun en un frigorífico comercial por varios días. Esto se debe realizar sin los botones u otros artefactos metálicos que se afectaran grandemente del cambio en temperatura. Una vez sacado del congelador se coloca en lugar fresco pero no caliente para que descongele siempre dentro de la muselina. Otro método muy utilizado en museos especializados es el método anoxico. Este consiste en colocar el uniforme en una cámara sellada y llenarla de gas inerte a los fines de asfixiar cualquier sabandija escondida entre las costuras. Los gases a utilizarse pueden ser; Nitrógeno, Argón o Dióxido de Carbono. El proceso es sencillo y no toxico el cual no afecta la estructura física del uniforme ni sus propiedades químicas. Además se puede realizar con una bolsa plástica gruesa o en algún recipiente sellado. Este método elimina los insectos en cualquier etapa que se encuentren, especialmente las cucarachas y similares con etapas de desarrollo diferentes (huevo, larva, pupa, adulto, etc.).
Más adelante conversaremos sobre otros elementos de conservación.
Confío que sea de vuestro agrado y utilidad.
Aventino
