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Autor Tema: Tesoros y enigmas que descansan en el fondo del «gran lago español»  (Leído 6361 veces)

Astil

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El Océano Pacífico, conocido en su día como «el gran lago español», acoge en sus aguas algunas tesoros y enigmas que muy pocos han logrado desvelar. Desde un supuesto un suntuoso tesoro escondido en el féretro del marino Domingo de Bonechea en Tahití hasta el oro sumergido en las islas Juan Fernández, recientemente devastadas por el tsunami en Chile.

Desde el día de 1513 en que Vasco Núñez de Balboa cayó de rodillas emocionado ante el maravilloso espectáculo del vasto mar que acababa de descubrir, hasta los últimos de Filipinas, sobre las aguas del océano Pacífico, los españoles han escrito bellísimas páginas de su historia y han dejado también algunos misterios que, aunque hoy apenas tengan repercusión en nuestro país, siguen representando un reto apasionante para los historiadores de aquella parte del mundo que un día fue conocida como el Gran Lago Español.

En 1929 un capitán francés descubrió en Amanu, pequeña isla de las Tuamotu en el Pacífico occidental, cuatro cañones de bronce cuyas inscripciones son completamente ilegibles. No hay duda de que dichos cañones pertenecieron a un barco que encalló en la isla y al que liberaron del peso de su artillería para que pudiera volver a navegar. Está documentado el naufragio en la isla en 1826 del navío inglés Hércules. Los cañones podrían ser suyos.

Pero hay otra posibilidad. En 1526, la San Lesmes, una de las carabelas de García de Loaysa que acababan de cruzar al Pacífico por el paso de Magallanes, perdió de vista al resto de la expedición debido a un fuerte temporal y nunca más se supo de ella. A bordo navegaban unos sesenta hombres, la mayoría gallegos.


Buscando las Molucas, muchos historiadores creen que pudieron embarrancar en Amanu y aligerar peso arrojando los cañones por la borda y, aunque muy dañada, la carabela habría llegado a Anaa. En ambos lugares, los nativos mantienen una tradición oral que asegura que sus habitantes descienden de los marineros de un navío español naufragado hace siglos.


Cuando Fernández de Quirós en 1606 y Cook en 1769 alcanzaron las islas, encontraron individuos de cabellos rubios y piel y ojos claros que adoraban al dios Oro, explicaban la creación del mundo según el Génesis y se referían confusamente al concepto de la Santísima Trinidad. Eran los únicos nativos de aquellos archipiélagos que saludaban agitando las manos, tripulaban botes con velas latinas y levantaban construcciones similares al hórreo.

En 1774 la expedición de Domingo de Bonechea encontró en Anaa una cruz como las que utilizaban los marinos españoles para trasmitirse mensajes en botijas selladas a los pies de las cruces. Un ciclón a finales del siglo XIX asoló la isla y no dejó supervivientes. Si la madera de la cruz era resistente todavía podría encontrarse y en sus alrededores, sellada y con algún inquietante mensaje en su interior, podríamos llegar a conocer la solución al misterio de la San Lesmes.

Con su muerte en Tautira (Tahiti) pocos años después, Bonechea nos legó el mayor de los misterios de aquellas aguas, pues una leyenda muy extendida en el Pacífico asegura que los españoles escondieron en su féretro un fabuloso tesoro.


Con respecto a este marino de Guetaria hay dos posturas: la que sostiene que los indios profanaron su tumba en busca de la tela de su sudario y los clavos del ataúd, para ellos una fortuna, y los que afirman que el tesoro existe y espera la localización de la tumba para volver a brillar. Como si los viejos dioses polinesios quisieran mantener el respeto a los muertos, en 1906 un tsunami azotó la isla borrando cualquier referencia del enterramiento.

Verdad o leyenda, han sido muchos los que han buscado el tesoro. En 1908 Glanvill Corney encontró una gran losa que pudo cubrir la tumba del marino vasco, pero la enorme ola la había desplazado de su posición original. Veinte años después el comandante francés Lidin levantó el terreno donde había estado la misión española, pero no encontró los restos de Bonechea.

En 1926, Anthony Brambidge, famoso abogado de Tahití, invirtió toda su fortuna en la localización de la tumba cuya posición exacta, dijo, le había confiado el brujo Tahua. El abogado contrató medio centenar de peones que bajo la dirección del hechicero cavaron un agujero gigantesco, atravesando capas de aguas subterráneas y un inmenso muro de coral bajo el cual, aseguraba Tahua, se encontraba el tesoro. Tampoco encontraron nada.

En 1995, los historiadores Ibarrola y Mellén, estudiosos de la vida y muerte de Bonechea, coincidieron al señalar en una conferencia en Tahití que el explorador de Guetaria murió y fue enterrado con su uniforme, bastón y sable. Para ellos no hay otro tesoro, aunque aseguran que la tumba podría hallarse utilizando técnicas modernas. Hace pocos años, aprovechando un viaje a la zona, Carlos Arguiñano descorchó en Tautira unas botellas de Txacolí para brindar por el eterno secreto de su paisano.

En la parte del Pacífico oriental, encontramos el archipiélago que debe su nombre al capitán Juan Fernández, un marino de Cartagena que se alejó de la costa para buscar una ruta que evitara la corriente Humboldt, acortando el tránsito de El Callao a Valparaíso de seis meses a sólo uno.

Las dos islas principales son conocidas hoy como “Robinsón Crusoe” y “Alejandro Selkirk”, esta segunda en alusión al marino escocés abandonado allí a su suerte durante cinco años y en cuya experiencia se basó Daniel Defoe para su obra más universal. Lamentablemente el archipiélago sufrió la embestida de olas muy destructivas como consecuencia del terremoto que asoló Chile recientemente, con graves pérdidas materiales y de vidas humanas.

En 2005 también le llegó a las islas de Juan Fernández la fiebre de los tesoros, pues fue noticia en todo el mundo cuando se dijo que un robot submarino había encontrado el del marino cartagenero, consistente en 600 barriles conteniendo monedas de oro que la empresa Wagner, propietaria del ingenio submarino, pretendía sacar a la venta junto a otros hallazgos tan extravagantes como los Doce Anillos Papales, la llave del Muro de las lamentaciones o el collar de la esposa de Atahualpa Yupanqui…

Reales o figurados sus tesoros, descansen en paz Fernández y Bonechea y tantos otros españoles que dejaron sus hogares para buscar fortuna en un mar lejano y hostil del que nunca regresaron. Mientras tanto, los enigmas del “Gran Lago Español” resisten el paso del tiempo y mantienen impenetrable la bruma de su misterio. Que sea por mucho tiempo

http://www.larazon.es/noticia/5267-tesoros-y-enigmas-que-descansan-en-el-fondo-del-gran-lago-espanol
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Re: Tesoros y enigmas que descansan en el fondo del «gran lago español»
« Respuesta #1 en: Mayo 10, 2010, 13:44:09 pm »

astil. muy interesante como todo lo que pones.gracias.

Yepes

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Re: Tesoros y enigmas que descansan en el fondo del «gran lago español»
« Respuesta #2 en: Mayo 10, 2010, 16:33:22 pm »

Astil como siempre  :¬0
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Astil

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Re: Tesoros y enigmas que descansan en el fondo del «gran lago español»
« Respuesta #3 en: Mayo 10, 2010, 17:06:01 pm »

Me alegro que os gusten estas historias :}

Domingo de Boenechea y Andonaegui

 (Guetaria, Guipúzcoa, España, 23 de agosto de 1713 - Tahití, 26 de enero de 1775) fue un explorador vasco al servicio del Reino de España. Es conocido por haber intentado incorporar Tahití al imperio español.

1º Viaje
El 26 de septiembre de 1772 partió en una misión de exploración a Tahití. Zarpó en el barco llamado Águila desde el puerto de El Callao en el Perú con Tomás Gayangos como su lugarteniente.

La expedición arribó a Tahití el 13 de noviembre de ese mismo año, anclando delante del pueblo de Tautira, localidad que rebautizó con el nombre de "Santísima Cruz". Durante su estancia se prohibió tanto a él como a su tripulación mantener relaciones con las mujeres locales. Salió de Tahití el 20 de diciembre de 1772, llegando a Valparaíso el 21 de febrero de 1773.

2º Viaje
Preparó otra expedición bajo los auspicios del rey Carlos III para evangelizar a sus habitantes. Dos barcos, el Águila y el Júpiter, zarparon del puerto de Callao el 20 de septiembre de 1774. Tras su victoria contra el rey Tu, el más importante de los tahitianos, intentó establecer una misión, pero falleció el 20 de enero de 1775.
El 12 de noviembre de 1775 es abandonada la misión.

Fuente Wikipedia


José Manuel Alonso Ibarrola tras la estela de Domingo de Bonechea por la Polinesia.

José Manuel Alonso Ibarrola es escritor y periodista nacido en Donostia hace 75 años. En los últimos veinte años ha visitado ocho veces la Polinesia. La primera vez fue para realizar un reportaje periodístico y vio un cuadro de Domingo de Bonechea marino del siglo XVIII natural de Getaria. Se intereso por el personaje y con el tiempo  descubrió la tumba en donde esta enterrado. Se dice que junto a ella se esconde un gran tesoro.


José Manuel se ha convertido en un experto en la Polinesia. En 1989 aterrizo en Tahití para realizar un reportaje de encargo y por sorpresa vio un cuadro del marino Domingo de Bonechea, le llamo la atención su procedencia de Getaria al igual que la abuela de José Manuel.

Bonaetxea descubrió para los europeos 22 islas de los cinco archipiélagos en los que esta dividida la Polinesia. En el 2004 José Manuel encontro la tumba de Bonechea  en la bahía de Tautira en Tahiti. La leyenda dice que junto a ella se encuentra un gran tesoro pero los nativos rotundamente se niegan, por tabú, a remover la tierra.

 De todas las islas polinesias las favoritas para Ibarrola son Las Marquesas. Las ha visitado en un par de ocasiones y estuvo ante la tumba de Paul Gauguin, pintor impresionista que llego a Atuona en la isla de Hiva-Oa en 1901. También comprobó el paso del marino Álvaro de Mendaña, nacido en el Bierzo, fue el primer europeo que arribo en Las Marquesas.

La última vez que fue a Polinesia fue hace tres años. José Manuel ha escrito mucho y ha dado conferencias sobre las islas del Pacifico. Ahora prepara con el fotógrafo navarro Patxi Uriz un libro con el titulo de “Polinesia con acento vasco”.

http://www.blogseitb.com/rogeblasco/2009/12/08/jose-manuel-alonso-ibarrola-tras-la-estela-de-domingo-de-bonechea-por-la-polinesia/
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Re: Tesoros y enigmas que descansan en el fondo del «gran lago español»
« Respuesta #4 en: Mayo 10, 2010, 17:11:14 pm »

Espediciones españolas a Tahiti

Entre 1772 y 1775 el virrey del Perú Manuel Amat y Juniet envió expediciones a Tahití con el objeto de incorporar la isla al Virreinato del Perú evitando que cayera en manos británicas. Se fundó una misión franciscana en la isla, pero en 1775 fue evacuada por los españoles.

Antecedentes

Las islas Marquesas, situadas al norte de Tahití dentro de la Polinesia Francesa, fueron avistadas en 1595 por los navegantes españoles Álvaro de Mendaña y Pedro Fernández de Quirós, quienes realizaron tres expediciones desde el Perú en busca de la Terra Australis Incognita en 1567 (Mendaña), 1595 (ambos navegantes) y 1605 (Quirós).

Entre 1764 y 1766 el comodoro británico John Byron con los barcos Dauphin y Tamar, descubrió algunas islas cercanas a Tahití. Esta isla fue descubierta por el capitán de navío inglés Samuel Wallis el 17 de junio de 1767 a bordo de la Dolphin en una nueva expedición.

A principios de 1767 el francés Louis Antoine de Bougainville al mando de la fragata La Boudeuse y de la fusta L’Etoile, arribó a Tahití y tomó posesión de la isla en nombre del rey de Francia.

En abril de 1769 el teniente inglés James Cook a bordo del Endeavour, llegó a Tahití y permaneció allí tres meses.

En abril de 1770 el barco Saint Jean Baptiste al mando de Guilleaume Labé, llegó al Callao procedente del Cabo de Buena Esperanza, informando al virrey del Perú, Manuel Amat y Juniet sobre los movimientos de ingleses y franceses en el Pacífico.

En 1770 el virrey envió a Felipe González de Ahedo al mando de los barcos San Lorenzo y Santa Rosalía a verificar la presencia de ingleses en la isla de Pascua, a la cual llegan el 15 de noviembre de 1770, tomando posesión de ella en nombre del rey de España Carlos III. González de Haedo la denomina Isla de San Carlos y regresa al Callao el 29 de marzo de 1771 via Chiloé. El rey decide enviar colonos y misioneros a la isla de Pascua, pero el virrey tomó conocimiento de la presencia del inglés James Cook en Tahití en 1769 y posterga las órdenes del rey de colonizar Pascua enviando primero la expedición a Tahití para adelantarse a una posible colonización británica de la misma y luego debían dirigirse a la isla de Pascua.

Primera expedición a Tahití

Al mando de Domingo de Boenechea con el barco El Águila, la expedición zarpó del Callao el 26 de septiembre de 1772, arribando a Tahití el 12 de noviembre, isla a la denominan Isla de Amat. Se establecen en la costa Norte de la península de Taiarapu frente al pueblo de Tautira, al que bautizan Santísima Cruz y se dedican a entablar relaciones amistosas con los habitantes de la isla y recoger datos sobre ellos y la flora y fauna. Tras comprobar que los ingleses no se habían asentado en Tahití ni el la vecina isla de Moorea, los españoles partieron el 20 de diciembre para cumplir las órdenes reales de colonizar la isla de Pascua, llevando consigo a cuatro tahitianos, pero debido a necesidades de reparar el barco, se dirigen a Valparaíso a donde llegan el 21 de febrero de 1773 y luego, el 31 de mayo retornan al Callao.

Segunda Expedición a Tahití 

El virrey Amat y Juniet decidió enviar una nueva expedición a Tahití con la intensión de anexarla y fundar una misión franciscana. En el tiempo transcurrido entre las dos expediciones, James Cook arribó a Tahití en agosto de 1773 y en abril de 1774. El 20 de septiembre de 1774 partieron del Callao El Águila al mando de Domingo de Boenechea y el Júpiter, al mando de José Andía y Varela. Una tormenta los separa el 5 de octubre, llegando el Júpiter a Tahití el 8 de noviembre, una semana antes que El Águila. Previamente recorrieron unas quince islas de los archipiélagos de Tuamotu, Sotavento y Australes. Viajan con ellos los sacerdotes franciscanos Jerónimo Clota y Narciso González. Los jefes locales Tu y Vehiatua aceptaron la instalación de una misión católica en Tautira y el 1 de enero de 1775 se celebra la primera misa. El 5 de enero se firmaron las Capitulaciones de Oxatutira (o Tautira), por las que los dos jefes de la isla reconocieron la soberanía del rey de España y la permanencia en la isla de los dos sacerdotes y dos acompañantes a cambio de la protección española. Boenechea murió en Tahití el 26 de enero, por lo que los barcos retornaron al Callao el 27 de enero al mando de Tomás Gayangos, llegando en abril de 1775 y dejando a los cuatro misioneros en la isla.

Tercera expedición a Tahití

El virrey Amat y Juniet sabiendo de que Cook preparaba un nuevo viaje, envió a El Águila a Tahití al mando de Juan Cayetano de Lángara, partiendo del Callao el 27 de septiembre de 1775 y arribando a Tautira el 3 de noviembre. El 12 de noviembre de 1775 la misión fue abandonada retornando los sacerdotes al Callao y finalizando los intentos españoles de asentarse en Tahití

Fuente Wikipedia

Cada dia me sorpendo mas, de lo poco que se, cuando descubro historias tan curiosas y tan desconocidas :-[
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Re: Tesoros y enigmas que descansan en el fondo del «gran lago español»
« Respuesta #5 en: Mayo 10, 2010, 17:11:23 pm »

Otra buena historia  :D, aunque no me extraña porque tiene un museo que de libros parece la Biblioteca de Alejandria  :¬0
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Re: Tesoros y enigmas que descansan en el fondo del «gran lago español»
« Respuesta #6 en: Mayo 10, 2010, 17:17:36 pm »

islas Juan Fernández

Historia

El archipiélago fue descubierto por el marino español Juan Fernández, probablemente entre 1563 y 1574. Oficialmente se da como fecha de su descubrimiento el 22 de noviembre de 1574. En el siglo XVII y XVIII fue usado como guarida de piratas y corsarios. En 1749 fue construido por los españoles el Fuerte Santa Bárbara en la isla Más a Tierra (Robinson Crusoe), como protección contra los piratas y corsarios. Fue reconstruido en 1974 y declarado Monumento Histórico en 1979. En su momento estaba protegido por 6 fortines con artillería. En 1832, el archipiélago es visitado por Claudio Gay .

Primera Guerra Mundial

En 1915, durante la Primera Guerra Mundial, el crucero protegido alemán SMS Dresden fue dinamitado por su propia tripulación en la bahía Cumberland, tras esconderse durante meses en el fiordo de Quintupeu y ser perseguido y atacado por los barcos ingleses HMS Orama, HMS Glasgow y HMS Kent. Fue declarado Monumento Histórico en 1985. Se encuentra hundido a 65 metros de profundidad. En el cementerio de San Juan Bautista están enterrados los restos de algunos miembros de su tripulación. El más famoso de sus tripulantes fue el Teniente Wilhelm Canaris, que sería Jefe de la Contrainteligencia alemana (Abwehr), en la Segunda Guerra Mundial

¿Tesoro? 

En 2005 la isla Juan Fernández fue noticia internacional debido al anuncio de que el robot georadar TR araña, bautizado como arturito por la prensa, habría encontrado el tesoro de Juan Fernández, supuestamente enterrado alrededor de 1715 por el navegante español Juan Esteban Ubilla y Echeverría, y luego desenterrado y vuelto a enterrar por el marino inglés Cornelius Webb y que consistiría en unos 600 barriles con monedas de oro, avaluado en unos US$ 10 mil millones.

El presunto hallazgo dio la vuelta al mundo y apareció publicado en diarios, blogs y sitios Web de Estados Unidos, Europa y Asia.

Los representantes de la empresa de seguridad Wagner, propietaria del artefacto, sostuvieron negociaciones con autoridades locales y regionales encabezadas por el intendente Luis Guastavino para coordinar la extracción del tesoro, pero el proyecto se dilató y finalmente quedó en nada, después de que científicos y diversos artículos en la prensa pusieron en duda la confiabilidad del georadar. El tesoro, de ser hallado, contendría entre otras cosas, doce anillos papales, la Llave del Muro de los Lamentos, una de las joyas más famosas de la historia, conocida como la Rosa de los Vientos, e incluso se cuenta que también habría parte de los tesoros del Imperio Inca; así, la leyenda cuenta que allí estaría enterrado el collar de la mujer de Atahualpa

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Re: Tesoros y enigmas que descansan en el fondo del «gran lago español»
« Respuesta #7 en: Mayo 10, 2010, 17:21:46 pm »

Alexander Selkirk,

Nacido Alexander Selcraig, (1676–13 de diciembre de 1721) fue un marinero escocés que estuvo durante cuatro años y cuatro meses como un náufrago en una isla desierta; es probable que sus viajes junto con la historia de Pedro Serrano proporcionaran inspiración a Daniel Defoe para Robinson Crusoe.

En octubre de 1703 estaba en el galeón Cinque Ports, que tocó el archipiélago Juan Fernández. Selkirk desconfiaba de la calidad del barco, así que pidió desembarcar, arrepintiéndose poco después. Allí permaneció durante cuatro años. El Cinque Ports se hundió poco después. El rescate llegó el 2 de febrero de 1709 dia viernes con el barco Duke. Regresó a Inglaterra, donde al parecer se casó con una viuda. Se embarcó nuevamente en 1717 y murió a las ocho de la tarde del 13 de diciembre de 1721 mientras servía como teniente a bordo del barco de la Armada Weymouth. Probablemente sucumbió a la fiebre amarilla. Fue enterrado en el mar en la costa occidental de África.

El 1 de enero de 1966 la isla en la que estuvo Selkirk fue oficialmente rebautizada como Robinson Crusoe. Al mismo tiempo, la isla más occidental del archipiélago Juan Fernández fue rebautizada como Alejandro Selkirk, aunque es probable que Selkirk nunca la viera.

En torno al año 2000 una expedición dirigida por el japonés Daisuke Takahashi encontró instrumentos náuticos del siglo XVIII en la isla, que probablemente pertenecieran a Selkirk.
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Re: Tesoros y enigmas que descansan en el fondo del «gran lago español»
« Respuesta #8 en: Mayo 10, 2010, 17:29:00 pm »

Que buena tarde de lectura voy a hechar leches  ;D :¬0
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