
La
V-1 El Centro de Peenemünde, por su organización interna se encontraba sometido a la jurisdicción del Ministerio del Ejército, principal interesado en el desarrollo de las nuevas armas-cohetes y cuyos jerarcas habían gestionado ante el Führer los presupuestos necesarios para su construcción. Sin embargo, los jefes de la Luftwaffe pensaban que este tipo de armas, al ser utilizadas como elemento de combate aéreo, debían ser adjudicadas a sus centros de investigación y exigían una participación en los procesos de fabricación y puesta a punto de las mismas.
Para satisfacer sus demandas, el Alto Estado Mayor no dudó en concederles una parte de las instalaciones del HAP, donde se desarrollarían las diversas armas secretas alemanas, y que así quedaría dividido en dos zonas: Peenemunde Este, donde Wernher Von Braun se ocuparía de la dirección de todos los proyectos sobre cohetes para el Ejército, y Peenemunde Oeste, bajo las órdenes directas de Goering, donde se desarrollaría un prototipo de bomba volante, impulsada por un pequeño pulsoreactor que constituiría la primera novedad en el campo de las armas secretas alemanas. Este aparato, ideado por el técnico aeronáutico Gerhard Fieseler, recibiría primeramente esta denominación de Fi-103, para pasar más adelante a hacerse famoso bajo las siglas V-1, correspondientes a Vergeltungswaffe-1, o «arma de represalia».
Este artefacto puede considerarse en esencia, como un avión a reacción no tripulado, cuyo combustible estaba constituido por gasolina mezclada con aire que se hacía detonar en una cámara de combustión a intervalos regulares, mientras los gases al escapar por la parte trasera del reactor le proporcionaban el impulso necesario para el vuelo.
El motor estaba situado encima del proyectil y comprendía una boca para la admisión del aire en una rejilla del tipo persiana para regular la entrada de éste, el sistema de inyección del combustible, la cámara de combustión y la tobera para la reacción de los gases. El conjunto tenía una longitud de 8,22 metros de largo y 1,50 m. de diámetro en su parte más ancha, con un peso total de 2.170 ~s. de los que 900 eran de explosivos, a base de nitrotolueno y nitrato amónico, que se alojaban la parte delantera del proyectil. A continuación la carga explosiva venían los depósitos de combustible, 700 litros de carburante, y un sistema de reacción por piloto automático en el que intervean tres giróscopos y un altímetro. También tenía las pequeñas alas con una envergadura de 5 metros.
Para su lanzamiento se utilizaban rampas de lanzamiento de 45 m. de largo, desde las que se catapultaban mediante una carga de pólvora dirigiéndose hacia sus objetivos a una velocidad media de 650 Kms por hora y a una altura de 2.000 metros. Disponía de una autonomía de 250 kms. por lo que era un arma eficaz para bombardear las unidades inglesas más próximas a la costa. Sin embargo como eran fácilmente detectables por el radar, de reciente aparición por esos años, y teniendo en cuenta que su velocidad era similar a la de los últimos modelos de aparatos de caza de su tiempo, estos proyectiles eran presa fácil para los pilotos de la R.A.F., quienes, aparte del fuego directo, para derribar el artefacto utilizaban también una arriesgada pero eficiente maniobra a fin de alterar el rumbo del mismo. Se situaban a si mismo nivel y rozaban con la punta del ala el extremo correspondiente en la de la bomba volante, con lo cual el artefacto venía a caer sobre las aguas del Canal de la Mancha, sin causar mayores daños.
El primer proyectil de este tipo cayó el 14 de junio de 1944 en Swanscombe, cerca de Gravesend, causando más pánico entre la población civil que daños materiales reales, y desde entonces hasta el final de la guerra no dejarían de caer sobre Londres. De las 8.000 bombas volantes aproximadamente que lanzaron los alemanes en este intervalo solamente 2.419 alcanzaron su objetivo causando la muerte de 6184 personas y heridas a 17.981. Otras 2.448 se lanzaron sobre Antwerp.
La bomba volante V-1 fue el primer proyectil operativo lanzado desde la base de Peenemunde, el centro de experiencias secretas alemán. Durante las pruebas el prototipo se adaptó para ser pilotado por la famosa aviadora germana Hanna Reichst, que realizó el vuelo en abril de 1944, antes de que las V- 1 fueran construidas en serie para la Luftwaffe.
La serie de bombardeos sobre las ciudades inglesas mediante las V- 1 fueron más espectaculares que efectivos en daños materiales y si bien al principio levantaron grandes esperanzas entre los dirigentes nazis convencidos de que tenían en sus manos el arma que les daría la victoria, pronto vieron que se necesitaba algo más demoledor y eficaz para conseguir aplastar el poderío militar de los aliados. Entonces se volvieron de nuevo a Peenemunde, pidiendo a los técnicos que allí trabajaban la que debía ser el «arma definitiva»: un cohete capaz de transportar una tonelada de explosivos sobre Londres y que pudiera escapar a los sistemas de detección y a los ataques de los cazas enemigos.
Hacia la V-2Para lograrlo a tiempo, había que acelerar al máximo los proyectos de Wernher Von Braun y su equipo de científicos, quienes ya en sus experiencias del centro de pruebas de Kummersdorf, los años inmediatamente anteriores a la guerra, habían trabajado con los que serían los predecesores del futuro V-2, cohetes de la serie Aggregate-1 (A-1), propulsados por alcohol y oxígeno líquidos.
Las primeras experiencias realizadas en Peenemunde, en otoño de 1937, consistirían en el lanzamiento de varias versiones mejoradas de este prototipo. El A-3, ya era un artefacto de 6 metros de alto y 745 kgs. de peso cuyo motor a base de combustibles líquidos, le proporcionaba un empuje de 1.360 kgs. Sin embargo, los resultados no serían satisfactorios hasta que nuevos mejoramientos, principalmente en los sistemas de dirección, condujeron al A-4, que a finales de 1938 alcanzó una altura de más de 10 kilómetros, convirtiéndose en el prototipo sobre el que se realizarían todas las investigaciones posteriores, hasta llegar a la definitiva V-2.
Los lanzamientos de prueba del nuevo modelo tuvieron lugar entre junio y octubre de 1942 y finalmente se consiguió que un cohete de 14,5 metros y 12 toneladas de peso, lanzado desde la costa de Pomerania, alcanzase una altitud de 80 kilómetros y cayera a 191 Kms. de distancia. El proyectil-cohete era una realidad y el gobierno alemán, que hasta entonces había estado de espaldas a tan excitantes experiencias, mostró súbitamente un enorme interés por las mismas, apremiado por los avatares de la guerra que habían cambiado mucho desde los meteóricos éxitos iniciales.
Las demostraciones de la nueva arma convencieron plenamente al Alto Mando que no vaciló en poner a disposición del equipo técnico responsable
• de su realización todos los medios necesarios para lograr su desarrollo definitivo hasta pasar al proceso de fabricación en serie y su puesta en servicio final. El resultado de estos esfuerzos sería el artefacto conocido como V- 2 (también de Vergeltungswaffe o «arma de represalia»), que presentaría un aspecto verdaderamente impresionante. El proyectil tenía unas proporciones completamente inusitadas: 14,5 metros de longitud por 1,65 de diámetro máximo. Pesaba 12 toneladas y media en el momento del despegue, de las que un 70 % lo constituía el combustible compuesto por 3.750 kgs. de alcohol etílico y 4.970 de oxígeno en estado líquido. Estos gases se consumían a razón de 125 Kgs. por segundo en la cámara de combustión, proporcionándole un empuje de 25.000 kgs. y una velocidad de eyección de los propergoles de 2.000 m. por segundo.