• Abril 11, 2021, 21:07:56 pm
  • Bienvenido(a), Visitante
Por favor ingresa o regístrate.

Ingresar con nombre de usuario, contraseña y duración de la sesión
Búsqueda Avanzada  

Noticias:

Autor Tema: Anecdotas de guerra  (Leído 8279 veces)

Astil

  • *
  • Desconectado Desconectado
  • Mensajes: 12124
Re: Anecdotas de guerra
« Respuesta #15 en: Octubre 11, 2008, 17:04:05 pm »

---A principios de la 2ª Guerra Mundial, unas de las principales tareas de la RAF era la de lanzar octavillas de propaganda sobre Alemania, que instaban al pueblo a derrocar el régimen nazi de Hitler y rendirse a los Aliados. Pero curiosamente, cuando un sencillo ciudadano britanico pidió ver una de las octavillas, le dijeron que no era posible por razones de seguridad, "pues la información alli contenida podría caer en manos del enemigo"

---A veces las ansias de mantener un avance tecnológico fuera del alcance del oído enemigo es algo exagerado, y en la 2º Guerra Mundial los ejemplos abundaron de uno y otro lado. Uno de ellos lo comenta uno de los encargados de una estación antiaérea inglesa:

"La bateria antiaérea que mandé en los primeros días de la 2ª guerra Mundial estaba equipada con radar, que entonces estaba en su infancia y clasificado como alto secreto. Efectivamente, era asunto tan reservado que en la conversación nos estaba prohibido referirnos al radar por su nombre. En plena batalla de Inglaterra, un enlace motorista fue a buscarme para darme un paquete marcado "Alto Secreto". Entré en mi oficina para leer el vital despacho en privado. Tuve que romper no menos de 5 sobres hasta llegar por fin a una hoja pequeña de papel que decía: "Alto Secreto: la palabra radar ya no es secreta".

---Añado otra: El teniente japonés Hiroo Onoda es el ejemplo extremo de la obediencia militar. En 1944, mientras actuaba en la isla filipina de Lubang, su comandante le ordenó mantenerse en su puesto "aún cuando la unidad a su mando fuera destruida". Onoda acató la orden por 29 años; cuando en 1975 se rindió portaba todavía su viejo fusil y pretendía seguir peleando si era necesario. Había cumplido 52 años y continuaba oculto en los bosques de la isla. Ignoraba completamente que la guerra había terminado; al momento de su captura, declaró: "no me entregué antes porque no había recibido la orden de hacerlo".

En línea
Para ganar la guerra , hacen falta tres cosas, oro, oro y mas oro. Napoleon

http://astilcascos.blogspot.com.es/