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Autor Tema: Joaquín Baldomero Fernández-Espartero Álvarez de Toro  (Leído 4419 veces)

Astil

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Joaquín Baldomero Fernández-Espartero Álvarez de Toro
« en: Abril 30, 2011, 22:12:32 pm »

Joaquín Baldomero Fernández-Espartero Álvarez de Toro

 Nacido en Granátula de Calatrava el día, 27 de febrero del año 1793  y muerto en Logroño, 8 de enero de 1879  a la edad de 86 años.

Podemos distinguir a 3 Esparteros: El Hombre, el General y el Político.

El Hombre, es comprometido y familiar, amigo de sus amigos.

El General es un héroe y un patriota, encabeza las cargas de infantería, vive y come junto con sus soldados.

El Político, Ama a España y lucha por Reformarla y Modernizarla.

Desde niño su padre había encauzado su formación para ser Sacerdote pero la Invasión Napoleónica de 1808 truncó éste proyecto al ser reclutado por el Regimiento de Ciudad Real en 1808. Durante veinticinco años ascendió fulgurantemente en una brillante carrera militar iniciada en la Batalla de Bailén en julio de 1808 y culminada en 1839 con el Abrazo de Vergara. Sirvió 29 como militar.

 Combatiente en tres de los cuatro conflictos más importantes de España en el siglo XIX, fue soldado y Cabo en la guerra contra la invasión francesa, oficial durante la guerra colonial en Perú y Chile y General en Jefe en la Primera Guerra Carlista.

Vivió durante el sitio francés de Cádiz en 1808 el nacimiento del liberalismo español, senda que no abandonaría jamás.
Hombre extremadamente duro en el trato, valoraba la lealtad de sus compañeros de armas —término que no gustaban de oír los demás generales— tanto como la eficacia. Combatió en primera línea, fue herido en ocho ocasiones y su carácter altivo y exigente lo llevó a cometer excesos, en ocasiones muy sangrientos, en la disciplina militar. Convencido de que su destino era gobernar a los españoles, fue por dos veces Presidente del Consejo de Ministros y llegó a la Jefatura del Estado como Regente durante la minoría de edad de Isabel II.

Ha sido el único militar español con tratamiento de Alteza Real y, a pesar de todas sus contradicciones, supo pasar desapercibido los últimos veintiocho años.


Por sus grandes Victorias en la Primera Guerra Carlista fue nombrado  Virrey de Navarra, Príncipe de Vergara, Duque de la Victoria, Duque de Morella, Conde de Luchana y Vizconde de Banderas, títulos concedidos por su carrera como General.
Fue nombrado Regente de España.
Rechazó la Corona de España.

Fue el menor de ocho hermanos, su padre Antonio Manuel Fernández Espartero, era un carpintero-carretero.
Tres de sus hermanos fueron religiosos y una hermana, monja clarisa.
En Granátula de Calatrava había recibido clases de latín y humanidades con su vecino Antonio Meoro, preceptor de Gramática, con gran fama en la zona, dado que preparaba a los chicos para acceder a estudios superiores. De hecho nombraría posteriormente al hijo de éste, Anacleto Meoro, obispo de Almería. Cursó sus primeros estudios oficiales en la Universidad Nuestra Señora del Rosario de Almagro, donde residía un hermano suyo dominico, y tras 3 años obtuvo el título de Bachiller en Artes y Filosofía en 1807.

Con la invasión Napoleónica en mayo de 1808 se alistó en el ejército para formar parte de las fuerzas que combatieron tras el levantamiento del 2 de mayo en Madrid contra la ocupación napoleónica.
Fue reclutado junto a un numeroso grupo de jóvenes por la Junta Suprema Central que se había constituido en Aranjuez bajo la autoridad del Conde de Floridablanca, el Secretario de Estado, equivalente a Presidente del Gobierno, con el fin de detener en La Mancha al invasor antes de que las tropas enemigas llegasen a Andalucía. Fue alistado en el Regimiento Provincial de Milicias de Infantería Ciudad Real en calidad de Soldado Distinguido, grado que adquirió por haber cursado estudios universitarios.
Durante el tiempo que estuvo en las líneas del frente en la zona centro-sur de España, participó en la Batalla de Ocaña, donde las fuerzas españolas fueron derrotadas. De nuevo su condición de universitario le permitió formar parte del Batallón de Voluntarios Universitarios que se agrupó en torno a la Universidad de Toledo en agosto de 1808, pero el avance francés lo llevó hasta Cádiz donde cumplía su unidad funciones de defensa de la Junta Suprema Central. Las necesidades perentorias de un ejército casi destruido por el enemigo obligaron a la formación rápida de oficiales que se instruyeran en técnica militar. La formación universitaria previa de Espartero permitió que el coronel de artillería, Mariano Gil de Bernabé, lo seleccionara junto a otro grupo de jóvenes entusiastas en la recién creada Academia Militar de Sevilla. El nuevo destino no evitó que actuase desde el primer momento en escaramuzas con el enemigo durante su formación como cadete, y así consta en su hoja de servicios. Se lo integró, junto a otros cuarenta y ocho cadetes, en la Academia de Ingenieros el 11 de septiembre de 1811 y ascendió a subteniente el 1 de enero del siguiente año. Suspendió el segundo curso, pero se le ofreció como alternativa incorporarse al arma de infantería, al igual que a otros subtenientes. Tomó parte en destacadas operaciones militares en Chiclana, lo que le valió su primera condecoración: Cruz de Chiclana.
Sitiado por los ejércitos franceses desde 1810, fue espectador de primera línea de los debates de las Cortes de Cádiz en la redacción de la primera constitución española, lo que marcó su decidida defensa del liberalismo y el patriotismo.
Mientras la guerra tocaba a su fin, estuvo destinado en el Regimiento de Infantería de Soria, y con dicha unidad se desplazó a Cataluña combatiendo en Tortosa, Cherta y Amposta, hasta regresar con el Regimiento a Madrid.


 Terminada la guerra, y deseoso de proseguir su carrera militar, se alistó Espartero en septiembre de 1814 al tiempo que era ascendido a Teniente en el Regimiento Extremadura, embarcando en la     fragata  Carlota hacia América el 1 de febrero de 1815.
Los mayores problemas se concentraban en la penetración de fuerzas hostiles desde Chile y las Provincias Unidas de Sud América al mando del general José de San Martín. Para obstaculizar los movimientos, se decidió fortificar Arequipa, Potosí y Charcas, trabajo para el cual la única persona con conocimientos técnicos de todo el Ejército del Alto Perú era Espartero, por tener dos años de formación en la escuela de ingenieros. El éxito de la empresa le valió el ascenso a capitán el 19 de septiembre de 1816 y, aún antes de cumplir un año, el de segundo Comandante.
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Re: Joaquín Baldomero Fernández-Espartero Álvarez de Toro
« Respuesta #1 en: Abril 30, 2011, 22:14:23 pm »

Los ascensos de Espartero por acciones de guerra fueron constantes. En 1823 era ya coronel de Infantería a cargo del Batallón del Centro del Ejército del Alto Perú

El 9 de octubre de 1823, el victorioso comandante fue ascendido a brigadier otorgándosele el mando del Estado Mayor del Ejército del Alto Perú.

En 1825 regresó a España.
En 1827 se casó en Logroño con la logroñesa Jacinta Martínez de Sicilia. Rica heredera.

 
En 1828 fue nombrado Comandante de armas y presidente de la Junta de Agravios de Logroño y después se lo destinó al Regimiento Soria destacado en Barcelona primero, y Palma de Mallorca más tarde.
 

Durante la Primera Guerra Carlista tuvo ocasión de acreditar su doctrina de Mando:


 
 
 
En Guernica en febrero de 1834. Sitiados los Cristinos por una columna de seis mil hombres de los Carlistas, Espartero liberó la ciudad el día 24 con cinco veces menos fuerzas que los atacantes, lo que le valió el ascenso a Mariscal de Campo     y nombrado Jefe de las tropas en Vizcaya .
En mayo de 1835 se le dio el Mando de todas las Tropas del País Vasco.


 
Por su batalla del puente de Arrigorriaga  en el otoño de 1836 Espartero recibió la Cruz Laureada de San Fernando y la Gran Cruz de Carlos III, además de una herida en el brazo. No obstante su desafiante capacidad, sus mandos no lo consideraban capaz de dirigir el grueso de los ejércitos cristinos dado su ímpetu alocado y sus reiterados actos de desobediencia a los superiores.


Tras estas acciones fue ascendido a Teniente General el 20 de junio. Aún le permitió la guerra obtener el acta de Diputado por Logroño a las Cortes Generales en las elecciones celebradas el 3 de octubre de 1836
y en diciembre de 1836 durante el sitio de Bilbao por los Carlistas liberó Bilbao con la batalla de Luchana.


 
Baldomero Espartero, jefe del ejército del Norte, había marchado con sus tropas situadas en la frontera sur del Ebro hacia el norte, hallándose al iniciarse el bombardeo de Bilbao en Villarcayo, a 60 kilómetros al oeste. Ya dos días antes había enviado parte de su tropa a Santander para que desde allí se dirigiese por mar a Portugalete, localidad situada en la orilla izquierda de la ría del Nervión, a unos 10 kilómetros al norte de Bilbao, y que desembarcó allí el día 26.
La ocupación de Portugalete le era necesaria a Espartero para realizar la campaña de auxilio a la ciudad sitiada, ya que en ese lugar establecería sus cuarteles, depósitos de armas, municiones y víveres, así como hospitales de sangre. Pero Espartero tenía mal aprovisionada su tropa en Villarcayo, se encontraba enfermo y tuvo que aniquilar antes las guerrillas carlistas que operaban en la provincia de Burgos y entorpecían el tránsito de los suministros que tenía que recibir. Por todo ello, no pudo iniciar su marcha hasta mediados de noviembre, llegando a Portugalete el día 25 con sus 14.000 soldados. Dos días después comenzó su avance hacia Bilbao por la orilla izquierda del río pero fue rechazado con gran pérdida de efectivos, dado que las posiciones carlistas que se le interponían estaban muy bien fortificadas y defendidas con gran valor. El fracaso le hizo ver la dificultad de avanzar y romper el cerco por esta orilla, decidiéndose a realizarlo por la opuesta.


 
Tras consultar con los jefes de la Armada española con buques fondeados en la ría, se dispuso a construir un puente sobre el Nervión a la altura de Portugalete, fuera del alcance de la artillería enemiga aunque expuesto por su cercanía a la desembocadura al mar a sufrir la fuerza del oleaje. El puente se construyó «...colocando en línea abarloados 32 lugres, goletas y bergantines que se hallaban en la ría, perfectamente amarrados en la larga extensión de 250 metros, y con sus planchas de cuarteles de unos a otros...» El día 30 ya se hallaba en la orilla derecha gran parte de su ejército,


 
El día 12 inició Espartero efectivamente la marcha hacia Bilbao por la orilla izquierda pero los temporales habían convertido los caminos en barrizales, quedando atascada la artillería pesada que necesitaba para batir las trincheras enemigas. El mal tiempo y el ardor defensivo de los carlistas obligaron a los isabelinos a desistir nuevamente de su ataque, retirándose el día 15 por tercera vez a Portugalete. Ahora «...el estado de las tropas de Espartero no era en verdad el más lisonjero, pues que faltos de artillería, de municiones, de víveres, y un tanto mohínos por las tan repetidas retiradas, se advertía cierto oculto disgusto que podía acrecerse de un modo inconveniente, a no acudirse al remedio de las faltas que se experimentaban.» Ante esta situación, Espartero dio al día siguiente una orden general que fue leída a sus tropas por los oficiales. En ella decía: «Soldados: Vuestra conservación para los gloriosos hechos que os esperan me decidió ayer a retroceder sobre este punto. El fuerte temporal de aguas no teniendo techado en que guareceros, aunque insuficiente para apagar vuestros ardimientos, habría inutilizado las municiones con que debéis batir al enemigo. Aquí tenéis la causa del retroceso. No, de ninguna manera no, abandonar la grande obra de salvar Bilbao...os ofrecí conduciros a la victoria cuando me encargué del mando y pereceré antes que privaros del triunfo. Empero la empresa que vamos a acometer es ardua y solo el conocimiento de vuestro valor me decidió a acometerla...y cuando volváis a salir de los cantones, espero no tornaréis a ellos sin que la guarnición de Bilbao haya estrechado en sus brazos a sus libertadores...»


Tras una dura lucha de días y un asalto frontal, entró en Bilbao en la nochebuena. Por ésta gran victoria fue nombrado por la Reina Isabel II Conde de Luchana.
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Re: Joaquín Baldomero Fernández-Espartero Álvarez de Toro
« Respuesta #2 en: Abril 30, 2011, 22:15:07 pm »

El 1 de mayo de 1838 es ascendido a Capitán General.
En agosto de 1839 consiguió la rendición del Ejército Carlista en la localidad de Vergara en Navarra, con el famoso abrazo con su General en jefe Rafael Maroto ante las tropas de ambos ejércitos reunidas en los campos de Vergara, acto que se conoce como el Abrazo de Vergara. Lección de Hidalgía y perdón, pues dejaba a los oficiales Carlistas libres y si reconocían cómo Reina a Isabel II, conservarían su graduacción en el ejército español.

El final victorioso de la guerra le valió el título de Grande de España y Duque de la Victoria, amén del de Vizconde de Banderas.
Aún así hubo de luchar contra el General Carlista en Valencia, en el Maestrazgo, donde derrotó a su jefe el General Ramón Cabrera en Morella el 30 de mayo de 1840. Por lo cual la Reina le concedió el titulo de Duque de Morella y la distinción de la Orden del Toisón de Oro.
En 1837 se unió al Partido Progresista

Tras la sublevación de la Granja y el exilio de la Reina Regente María Cristina en el verano de 1840 las Cortes proclamaron el 8 de marzo de 1841 a Espartero como Regente de España.

Los problemas de la Regencia de Espartero:

A pesar de la fama y predicamento popular del nuevo Regente, pocos gobernantes han sufrido un proceso de desprestigio político tan rápido y radical como el que vivió este en sus poco más de dos años de mandato (el pueblo español que había proclamado a Espartero como su ídolo, pasó en poco tiempo “de la idolatría al entusiasmo, del entusiasmo a la adhesión, de la adhesión al respeto, del respeto a la indiferencia, de la indiferencia al odio, y del odio a lanzarlo a tierras extrañas donde pudiera entregarse al olvido de sus funestos errores o al melancólico recuerdo de sus glorias pasadas”),

La designación de Regente había fracturado el partido progresista en dos facciones (unitarios y trinitarios); unas diferencias que se fueron ahondando a medida que el Regente en simpleza militar (creía que la labor y las funciones de un jefe de estado no excluían su capacidad de mando y decisión), comenzó a implicarse en la constitución de ministerios sin tener en cuenta los deseos y opiniones de los principales dirigentes del partido y a nombrar para los principales puestos de la milicia a militares pertenecientes a su círculo de allegados (los “Ayacuchos”) saltándose escalafones y méritos militares; lo que levantó el consiguiente malestar entre muchos generales que pronto pasaron a la oposición y, en su mayoría, a integrarse en una organización secreta antiesparterista (“la Orden Militar Española”) dirigida por el “gran espadón” de los moderados: Ramón Mª Narváez y financiada por María Cristina desde el exilio parisino.

Un acontecimiento relacionado con la actuación de elementos del ejército vino a provocar un estado de opinión generalizado contra Espartero. En octubre de 1841, fracasó un intento de golpe castrense contra el Regente en el que estaba implicados generales del prestigio O´O'Donell, Concha, Montes de Oca y Diego de León; la aventura terminó con la condena y ajusticiamiento de este último el 15-10-1841, a pesar de las unánimes voces que se levantaron en todo el país para que Espartero amnistiara al afamado héroe de Belascoaín, sin duda uno de los generales del ejército español más queridos y admirados por el pueblo (viva Isabel II gritaba mientras moría).


Así pues la actividad de la oposición no tardó en encontrar terreno abonado, ensanchándose paulatinamente sus bases a medida que transcurría el periodo y como consecuencia de los continuos desaciertos de la política gubernamental.

Las ya de por sí tensas relaciones entre la Santa Sede el régimen liberal español desde que en 1835 abandonara España el Nuncio de su Santidad, alcanzaron su punto álgido con la política anticlerical del gobierno y, en concreto, el relanzamiento y ampliación del proceso desamortizador (se aceleran las medidas progresistas y así se completa la desamortización con la expropiación y venta de los inmuebles que la Iglesia tenía en la ciudades), la renovada obligación de juramento constitucional al clero y el proyecto de Ley de Jurisdicción eclesiástica del 13-12-81; lo que provocó una serie de episodios que llevaron a la práctica ruptura de las relaciones entre Madrid y Roma (una denuncia papal por el estado de cosas por el que estaba atravesando la Iglesia en España, fue considerada por el ministro de justicia como una “declaración de guerra contra la seguridad pública y la Constitución” procediendo de inmediato a la supresión de la Congregación para la Propagación de la Fe; lo que dio pie para que el Papa respondiera con una encíclica condenatoria 22-2-1842), y al creciente malestar entre los católicos españoles.

El progresivo debilitamiento del apoyo social a Espartero sufrió un brusco acelerón como consecuencia de la política económica desplegada por sus gabinetes. En este sentido hay que situar el origen del conflicto en la relativa liberalización de las importaciones de productos manufacturados que recogía la polémica ley de Aranceles de 1841, normativa que venía a sustituir la de 1825 y claramente contraria a los intereses de la burguesía industrial catalana que veía en la relativa liberalización de los textiles británicos, la ruina de la industria nacional al abrirse el mercado español a tales productos.

En estos años destaca que en 1842 inauguró en Ciudad Real el primer Instituto de Segunda Enseñanza de la Provincia.

El malestar de los catalanes se extendió por todo el país para adquirir perfiles de agitación social cuando se corrió la noticia de que el Regente iba a sancionar un tratado comercial con Gran Bretaña en el que, entre otras cuestiones, se contemplaba la cesión de algunos enclaves territoriales en la Guinea española. (algunos islotes deshabitados para establecer carbonerías).

En los últimos meses de 1842, la ciudad de Barcelona, cuya actividad económica se vio paralizada como consecuencia de la crisis general que entonces afectaba a toda Europa, fue escenario de un movimiento subversivo contra el gobierno del Estado a cuya política arancelaria se achacaban todos los males por los que atravesaba Barcelona.

La contundente respuesta de Espartero no se hizo esperar; el 3 de diciembre de 1842 él mismo personalmente dirigió la represión del alzamiento sometiendo a la ciudad a un bombardeo sistemático desde Montjuic (400 edificios destruidos o incendiados), y una vez controlada la situación, impuso una contribución especial a los barceloneses. La implacable actitud del Duque de la Victoria, dispuesto a sentar el principio de autoridad en  lógica militar a cualquier precio, arruinó su prestigio político al perder desde ese momento el apoyo incondicional que le había dispensado la influyente burguesía industrial catalana, cuyos elementos mas significativos pasaron a engrosar el partido Moderado.

Disueltas las Cortes en enero de 1843 y celebradas elecciones; la inestabilidad política que vivía España lejos de desaparecer fue creciendo ante la cada vez mayor incapacidad de Espartero para formar gobiernos estables por el rechazo de los dirigentes progresistas a brindarle su apoyo parlamentario.
El enfrentamiento entre las tropas al mando del General Narváez y las tropas mandadas por el General esparterista Seoane en Torrejón de Ardoz el 21-7-1843 decidió la suerte del alzamiento y el obligado exilio a Inglaterra del Duque de la Victoria.


 Cinco años duró el exilio de Espartero en Londres, durante los cuales no faltó quién intrigara, avisando al general Narváez (el más encarnizado enemigo de Espartero) a la sazón Jefe del Gobierno, de que Espartero pensaba desembarcar en la península para provocar una sublevación; por lo que Narváez dio una orden secreta en la que disponía, que si llegaba a suceder tal desembarco Espartero fuera hecho prisionero y fusilado "sin mediar más tiempo que el necesario para identificarlo".

 
el 3 de septiembre de 1847, el Presidente del Gobierno, Joaquín Francisco Pacheco, le expidió el Decreto por el cual la Reina lo nombraba Senador y, poco más tarde, embajador plenipotenciario en Gran Bretaña. Fue la reconciliación.


 En 1849 fue restituido en sus honores y regresó a España, refugiándose en Logroño y abandonando la vida pública. Reapareció de forma esporádica junto a Leopoldo O'Donnell después de la revolución de 1854, con quien compartió el liderazgo político en el llamado Bienio Progresista (1854-1856), años en los que fue nuevamente Presidente del Consejo de Ministros de España.

 
 
Cuando fue destronada la reina Isabel II por la revolución de 1868, El general  Juan Prim  le ofreció   en 1870  la Corona de España, cargo que no aceptó.  
 
 

Elegido Amadeo de Saboya como Rey de España, en septiembre de 1871 anunció públicamente su voluntad de acudir a visitar al general Espartero en su residencia de Logroño. Se desconoce si fue aconsejado para hacerlo, pero en el convulso periodo del Sexenio Democrático y con un Rey atípico elegido en Cortes, pareció conveniente al monarca ganarse la confianza de quien era una leyenda del liberalismo.
El propio Duque de la Victoria fue a recibirlo a la estación de ferrocarril vestido con traje de gala como Capitán General, acompañado de autoridades civiles y militares de la ciudad y recorrieron juntos el trayecto hasta la casa del Duque en medio del júbilo de la población que aclamó a ambos. Pasó dos días alojado el monarca en la residencia de Espartero y apenas tuvo más contacto con la población que asistir a dos actos protocolarios. Se desconoce el contenido de las conversaciones durante el tiempo que estuvieron juntos, pero Espartero, cuando lo acompañó de regreso a la estación de tren, dio muestras de alegría, respeto y lo trató como Rey legítimo de los españoles, reconocimiento que muy bien podría ser el que buscaba Amadeo. A su regreso a Madrid, el Rey le concedió el título de Príncipe de Vergara (2 de enero de 1872), con tratamiento de Alteza Real.


 
Pasó los últimos años de su vida en su hogar, rodeado del afecto de sus paisanos, siendo referente de muchos de los políticos de la época.  La muerte de su esposa Jacinta lo sumió en un profundo pesar y ya no atendió más que a su propio final.
Su testamento había sido otorgado el 15 de junio de 1878, apenas seis meses antes de fallecer y poco después de la muerte de su esposa. Al no tener hijos, Espartero nombró heredera universal a su sobrina Eladia Espartero Fernández y Blanco, por quien sentía gran predilección. La herencia, constituida por una gran fortuna, iba acompañada de todos los títulos y honores. Al resto de sobrinos y al personal de su casa les dio mandas y legados, y a su antiguo ayudante, el Marqués de Murrieta, le otorgó la espada con la que Bilbao lo obsequió y la estatua ecuestre que le regaló la ciudad de Madrid, además de otras pertenencias militares menores



•    Falleció en Logroño el día 8 de enero de 1879 a los 86 años de edad.


Este trabajo es de Antonio Jose Martin de Consuegra, historiador y amigo
« última modificación: Abril 30, 2011, 22:18:41 pm por Astil »
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Re: Joaquín Baldomero Fernández-Espartero Álvarez de Toro
« Respuesta #3 en: Mayo 01, 2011, 11:39:19 am »

El General y su esposa la Duquesa de la Victoria están enterrados en la Concatedral de La Redonda de Logroño.
Hay una magnifica estatua del General en la Plaza del Espolón logroñes.
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Re: Joaquín Baldomero Fernández-Espartero Álvarez de Toro
« Respuesta #4 en: Mayo 01, 2011, 18:19:57 pm »

Hola Astil.

Gracias por darnos una leccion de nuestra historia... para los neofilos en estos temas os dire que estos ilustres Españoles, que lamentablemente no se dan en los colegios    ( quizas que no interesan??? ) son los pilares de nuestra amada España.
Lo dicho muchas gracias por tu tiempo.
Un cordial saludo. :¬0
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Re: Joaquín Baldomero Fernández-Espartero Álvarez de Toro
« Respuesta #5 en: Mayo 01, 2011, 18:30:26 pm »

En segundo de bachiller si que se estudia a Espartero, y además obligatoriamente hagas el bachiller que hagas (no es que solo lo estudien los de humanidades sino hasta los de salud y todos vamos). No creo que exista ningún interes político por parte ni de la derecha ni de la izquierda en que no se estudie. Fue una persona progresista para su época, aunque tremendamente conservadora si la sacamos de su contexto y la metemos en el nuestro. Hizo lo que pudo por el progreso de España, pero su acumulación de poder durante su regencia le hizo cambiar y cometer alguna que otra atrocidad... (por ejemplo la masacre de Barcelona) Muchos contemporaneos incluso pensaron que podría intentar usurpar el trono de España siendo de origen plebeyo, ya que aparte de su acumulación de poder comenzó a acumular titulos, y además era regente, es decir rey en funciones hasta que Isabel II tuviese edad de reinar... todo esto le llevó a caer en desgracia. Durante la restauración, acabadas las guerras carlistas y ya afianzado el liberalismo, se restauró su imagen... Esto se debe a que "los progresistas" de  1840 tenian un pensamiento parecido al de los conservadores de 1880, aunque en realidad conservadores eran todos. Un saludo.
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Re: Joaquín Baldomero Fernández-Espartero Álvarez de Toro
« Respuesta #6 en: Mayo 01, 2011, 21:17:50 pm »

Astil, muchas gracias
saludos
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Re: Joaquín Baldomero Fernández-Espartero Álvarez de Toro
« Respuesta #7 en: Mayo 01, 2011, 21:30:19 pm »

La estatua del General Espartero.
El día 27 de febrero de 1872 se procedió a la colocación de la primera piedra, haciéndola coincidir con la fecha de cumpleaños del general, quien entonces era ya vecino de Logroño. Su inauguración definitiva tuvo lugar el 23 de septiembre de 1895.
Se construyó según el proyecto del arquitecto Francisco de Luis y Tomás, de forma muy distinta a la idea original del escultor P. Gubert. La estatua ecuestre, así como los leones, fueron fundidos con bronces procedentes de cañones y realizados en Barcelona, en los talleres de José Comas Blanch. El peso de la estatua es de 11.130 kilogramos. Se inició la construcción por suscripción nacional, y su presupuesto se elevó a la cantidad de cien mil pesetas. Inauguró el monumento el poeta Gaspar Núñez de Arce.
Las palabras que figuran en el pedestal: Prudencia, Paz, Lealtad, Templanza, Patria, Abnegación, Fortaleza, Victoria, Patriotismo, Justicia, Ley, Heroísmo. A Espartero, España y Logroño.
El monumento fue completamente restaurado en 1918.

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Re: Joaquín Baldomero Fernández-Espartero Álvarez de Toro
« Respuesta #8 en: Mayo 01, 2011, 22:43:26 pm »

Gracias por la informacion y la foto Spunk  8p}
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Re: Joaquín Baldomero Fernández-Espartero Álvarez de Toro
« Respuesta #9 en: Mayo 01, 2011, 22:57:46 pm »

No hay de que. ;)
Comentar que la casa del General es la sede actual del museo provincial,que están de obras  :} :} :} :} :}
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Re: Joaquín Baldomero Fernández-Espartero Álvarez de Toro
« Respuesta #10 en: Mayo 02, 2011, 00:05:38 am »

De aquí a que pase por Logroño espero que ya hayan acabo las obras, ya que me interesaría visitar la casa y ver el monumento en persona.
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