Hola
Me gustaría abrir un debate primaveral, de esos que no suelen llevar a ninguna parte pero que nos puede dar mucho juego, al explicar como vemos nuestra forma de coleccionar, cada uno de su padre y de su madre.
Esta duda existencial mía surgió por motivo de la adquisición de una pieza, en la que algunos compañeros del foro me han comentado que ellos no comprarían esa pieza (Kurt Meyer, me refiero a ti

) porque se podría tratar de una pieza de excavación y que prefiere para su colección una pieza mejor conservada.
Esto me ha llevado a pensar seriamente hacia donde quería llevar mi particular recolección de objetos y también me ha gustado ver como enfocamos cada uno de nosotros el tema.
En primer lugar y creo que en esto casi todos estaremos de acuerdo, es que lo primero que primamos en los objetos coleccionados es que sea original y no una simple copia, por muy buena que esta sea. Personalmente, y respetando a todo el que se coleccione algo, prefiero una copia original que 100 réplicas, aunque la segunda opción sea más barata e incluso a ojos de tercero más vistosa. Y esto lo he visto con mis propios ojos...

En segunda lugar y creo que aquí también estaremos todos de acuerdo, nos interesa saber quien ha merecido esa distinción y por qué. Esto ya sabemos que es más difícil, pero cuando se consigue, la verdad es que a esa pieza se le quiere más aunque no tenga tanto valor como otras. Al menos, a mí me pasa

Y ahora viene cuando la matan....¿qué preferimos si un producto es original y no sabemos a quien perteneció?. Es de cajón la respuesta, que esté bien conservada. Y aquí es donde me surge la duda

. ¿Un producto bien conservado debe de ser necesariamente mejor (en términos de colección) que uno que esté más dañado o haya sido recuperado de excavación?
Podemos dar puntos a favor de uno y otro sin problemas, y ya es problema nuestro valorar qué nos interesa más, ya que invertimos nuestro tiempo y dinero en ello.
Desde el punto de vista oficialista (es decir, coleccionista a todos los niveles, casas de subastas, tiendas, etc.) se valora muchísimo el estado de la pieza y no pienso ir en plan quijote contra esta forma de valorar las piezas, porque esto es muy particular y cada uno hace lo que le viene en gana. Ahora bien, si hablamos desde el punto de vista histórico, ¿no tendría (y lo digo en condicional) que valer mucho más una pieza que ha sido rescatada de un lugar en el que una persona, anónima, murió, corrió, se quitó todas sus insignias o por la razón que sea, que una pieza que tal vez nunca haya salido de la caja del fabricante de un almacén? O no nos vayamos al extremo, sino simplemente, que tenga señales claros de uso por eso mismo, porque su destinatario la usó, y por tanto, tiene en si misma ya historia que una que nunca ha salido de su embalaje.
Una vez que hayáis leido esto, ya os digo que no es mi intención convencer a nadie ni juzgar nada. Es únicamente para escuchar vuestras opiniones y saber por qué pensáis que es mejor uno u otra (o las dos) según vuestra idea de lo que queréis para vosotros.