Bueno, esta tarde le va a tocar el turno a una de las piezas a las que más aprecio le tengo. Va dedicada al bueno de Kurt Meyer, que se está convirtiendo en un buen colega coleccionista y que se yo que le va a gustar, por lo que es y por la historia que la acompaña
Os voy a contar un poco por encima esa historia de la que os hablo, tratando de no extenderme mucho para que no se haga pesado el tema.
Cuando se cruzó en mi camino yo estaba detrás de otra cosa, pero me pareció increíble y no pude resistir su encanto. En un estado absolutamente MINT MINT fue un esfuerzo mayor del que debería haber hecho pero al final se vino conmigo. Fue un amor a primera vista y nunca me he arrepentido de ello.
Muchos de vosotros conoceréis de sobra esta condecoración de las no portables, una Ehrenpokal, o Copa de Honor, e igualmente sabéis que siendo rara y razonablemente escasa se fabricaron inicialmente en plata pura pero cuando las necesidades de la guerra apretaron se hicieron en Alpaka o Feinsilber, que decían ellos; ésta es de las primeras. Con sus más de 20 cms. de altura es absolutamente espectacular y, habida cuenta de que se otorgaban como decía la inscripción de la base "por el extremado valor en la lucha aérea" (für besondere leistung im luftkrieg) tiene su "encanto".
Esta fue concedida a un Feldwebel el 2 de Febrero de 1942. Perdonad que haya tapado el nombre en las fotos, pero soy un poco quisquilloso con las piezas personalizadas. Por cierto, y para que no se me olvide, estuvo destinado en la unidad (F)/AG 121 Aussklärungs Gruppe 121, y también fue condecorado poco después de la Ehrenpokal con la DKIG (Deustche Kreuz in Gold) el 27 de Mayo del 42, con lo que os podéis imaginar el tipo de soldado que era; en aquellos momentos tenía sólo 24 añitos y ya le andaban condecorando con estas cositas.
Al igual que hago con toda la militaria que cae en mis manos y cuyo propietario original es susceptible de ser buscado comencé ese bonito periplo. Por no extenderme mucho, aprovechando unas vacaciones con mi mujer en unas islas paradisíacas mientras ella estaba en la tumbona al sol “vuelta y vuelta” yo me dediqué a perseguir al Feldwebel. Tras mucha paciencia y lios de investigador detectivesco conseguí reducir el área de búsqueda a un par de poblaciones muy concretas y a una escasa cincuentena de posibles familiares y/o descendientes; armado con un teléfono y la ayuda inestimable de un miembro del hotel que hablaba un alemán mucho mejor que el mio y además lo hablaba muy muy bonito, nos pusimos a llamar de uno en uno a los teléfonos que yo había conseguido.
Las primeras llamadas fueron francamente desoladoras, nadie era familiar ni conocía a este hombre o a su familia, pero tras unas 20 llamadas................... se puso al teléfono una señora muy mayor que resultó ser la viuda del soldado. Sí, amigos, el Feldwebel en cuestión había sobrevivido a la guerra, se había casado con esta mujer, tenido una familia normal y ella recordaba haber tenido la "copa" en casa algunos años después de la guerra pero la vendieron por aquello de que era mejor comer que tener una copa de plata en una estantería. Parece que las posguerras son malas en todos los sitios. Luego nos contó que su marido había muerto hacía escasos 5 años y que aún se encontraba muy apenada.
Para no cansar mucho a la viuda le pedimos permiso para volver a llamar en otro momento y seguir conversando un poco y como nos lo concedió así lo hicimos a las pocas semanas habiendo ya retornado a casa y con otro traductor nativo. En esta ocasión atendió el teléfono alguien que dijo ser "el hijo mayor de la señora" (con lo que supuse que había tenido por lo menos dos) y tras charlar un rato largo con él nos dijo, de una forma infinitamente amable, que su madre no tenía muchas ganas de hablar de la guerra, que aquellos tiempos fueron demasiado difíciles y que no quería volver a recordarlos. No hubo en ningún momento una mala palabra y yo entendí que era mejor no traerle recuerdos duros y no hurgar en la reciente pérdida de su marido, así que procedí a despedirme con mucho respeto y educación.
Pocas semanas después me atreví a escribirle una extensa carta para agradecerle la amabilidad con que nos había atendido, en donde hacía elogio de la valentía de su marido en tiempos difíciles y le adjunté unas fotos de la Ehrenpokal para que tuviese un recuerdo de algo que le había sido concedido a su cónyuge por su extremado valor.
Y cada vez que la miro recuerdo aquellas semanas de búsquedas, llamadas, cartas al Deustche Dienstelle…….. una apasionante labor de investigación que me enriqueció mucho.
Ahora, para no aburriros más os cuelgo las fotos de la pieza en cuestión y os comento, que se me había pasado, que la caja NO es original. Es de factura relativamente moderna. En todos los años que llevo coleccionando solo he visto una caja original a la venta en un estado regular y con un precio demasiado elevado como para plantearme su adquisición.