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Autor Tema: Misterio en alta mar  (Leído 1567 veces)

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Misterio en alta mar
« en: Octubre 11, 2008, 19:50:44 pm »

 Meditérráneo, el 22 de junio de 1.893, frente al puerto de Trípoli (actual Líbano).

 La flota británica del mediterráneo contaba con varios de los más modernos (y extraños) buques de guerra del mundo. Constaba básicamente de alrededor de 10 acorazados y cruceros acorazados, entre ellos el acorazado de clase Admiral HMS Camperdown, el monitor de 10.000 TN HMS Dreadnought (de 1879), los clase Trafalgar HMS Nile y HMS Trafalgar...Al mando de esta potente escuadra se encontraba uno de los (tal vez incluso el mejor) almirante de esa epoca, Sir George Tryon, un "enfant terrible" en su momento, un hombre de ideas y tácticas muy avanzadas para su tiempo. Sin embargo, aquel aciago día iba a demostrar, que no siempre las habilidades y la clarividencia pueden con el fallo humano, el peor enemigo del habilidoso y el mejor aliado de las peores hecatombes.

Para entender un poco uno de los factores más curiosos (de los muchos que confluyeron ese día-incluido una extraña anécdota de corte sobrenatural) es lo extraño de esas unidades navales que participaron en aquel día de maniobras. Los acorazados, desde que se libró la famosa batalla de Lissa en 1866, llevaban, amén de una cohorte de asombrosas piezas de artillería de los más variopintos calibres, un arma que nunca demostró su eficacia en modernos buques de vapor (salvo en la propia batalla de Lissa y en ese mismo día) pero que no fue desestimada por diseñadores navales en casi 30 años: el espolón. Los diseños tan bizarros de buques que se propagaron entre 1870-1900 solían llevar esta arma en forma de cincel en la proa, cuya misión (al igual que su análogo en las antiguas galeras romanas y griegas) era la de abordar y provocar una brecha en el buque enemigo mediante la embestida directa. En un buque de la época que por entonces ya montaban cañones de más de 305 mm y capaces de alcanzar a su blanco a más de 5 km era una pura estupidez, pero muchos de los diseños (incluidos todos los buques citados anteriormente por mí) lo llevaban. El buque insignia de Sir George Tryon, el HMS Victoria, no era una ecepción.

Bien, pues entramos en los hechos terrenales concretos del día 22 de junio de 1893. La flota se dirigía hacia el puerto de Trípoli (por enconces parte del imperio Turco) para una arribada cuando el almirante británico decidió, para demostrar las aptitudes de la Armada Real y la gran capacidad táctica de sus unidades, una hábil maniobra que permitiera a sus buques que iban en dos columnas paralelas, quedar en una única formación alineada frente al puerto. Hasta aquí todo normal, salvo por un problema...ambas columnas no guardaban la separación requerida para el primer giro (de los 3 que debían de dar). Inexplicablemente, nadie le dijo al comandante inglés que la distancia debiera ser mayor, y encima estaba la obediencia ciega a las órdenes de un superior, aunque éste fuera un genio de la navegacion.

Bien como ha recordado Minoru en otro post del viejo foro del Dak, cada buque tiene un radio de giro determinado por su construcción, así que en realidad, ambas líneas tenderían a cruzarse cuando los buques giraran, y así fue como ocurrió, pero para entonces era ya tarde....con unos barcos tremendamente lentos, una maniobra evasiva era imposible y para colmo, todos los comandantes, incluido el contralmirante Markham, comandante del HMS Camperdonw, cumplieron estrictamente las órdenes (idem son idem), aunque debas llevarte al buque insignia de por medio. ¡Imaginaos entonces el espectáculo de ver dos monstruos de más de 10.000 TN en un abrazo titánico a cerca de 10 mudos de velocidad!. El espolón del HMS Camperdonw se clavó en pleno costado del HMS Victoria produciendole un agujero de tan grandes dimesiones que el buque se fue a pique en cuestión de minutos, llevándose a más de 300 vidas por delante, incluido un pasmado y sorprendido Sir George Tryon, que para lavar sus culpas se quedó de pie en el puente de su buque.

Ahora vamos con la parte sobrenatural (para seguidores del programa de Jiménez del Oso). A las 15,00 horas, en Londres, en la casa del almirante Sir George Tryon, su esposa se hallaba dando una recepción a un nutrido crupo de caballeros y damas de la alta sociedad victoriana, incluidos mandos de la Armada Real, cuando al cabo de una media hora, varios de los asistentes vieron entrar en el salón una figura alta y engalanada con sus condecoraciones. Era la figura inconfundible del almirante Tryon, el cual intercambió con varios de los presentes una amena charla, hasta que se fue en poco tiempo. En un momento dado uno de los comensales se dirigió a la esposa del almirante para agradecerle de que tan ilustre personaje hubiera podido estar presente en la fiesta, cuando la anfitriona sorprendida exclamo a su interlocutor: ¡si mi marido está en alta mar con sus buques!. Era precisamente la hora en que el HMS Victoria se había ido a pique frente a las costas de Trípoli aquel extraño y aciago dia de junio. Para colofón es que los asistentes que conversaron con tan espectral figura recuerdan que era el almirante, pero ninguno recordaba de qué conversaron con él....

Fuente Foro Deutche Afrika korps
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Para ganar la guerra , hacen falta tres cosas, oro, oro y mas oro. Napoleon

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