Mis historias de la mili son muy diferentes; no tienen campo, ni carros de combate ni mucho menos armas.
Me encontraba yo un día en la oficina cuando de repente suena el teléfono y una señora muy asustada me dice:
- Oiga tengo un muerto.
- Pues llame usted a la funeraria -le respondí yo-.
La mujer no se que historia le había pasado, pero se confundió y pensó que eramos la GC.
Otro día por error llame al Coronel JEM y le empiezo a contar mi vida sobre un mensaje recibido con un asunto de la Isla de Cabrera, de "tu a tu", confiado de que era otro soldado...
Mas tarde me acerco a la sección encargada del mensaje y me dice un subteniente, "¿Te gusta Cabrera?, me parece que te vas a ir allí por un mes y un día..." a lo que le miré con cara de poker, mas tarde entre risas me explicó que el que había llamado era al JEM, y no a mi coleguita... todo por marcar mal un numero. Coincidió que mas tarde me cruce con el JEM por el pasillo, y cuando me vio se empezó a descojonar junto con el ayudante del general. Al final todo acabo en unas risas...
La mas curiosa sucedió una mañana primaveral. Mientras charlaba en el Cuerpo de Guardia con la SS (Sección de Seguridad), mas bien escaqueado en misión de chico del correo, llegó un hombre, que conocemos todos, andando. Este era nada mas ni nada menos que SM El Rey, que no sabemos por qué se presento por allí de sorpresa (esta muy mayor el hombre), y le preguntó al muchacho de la SS si podía pasar por aquella puerta.
El de la SS no supo ni responderle, y le dijo: Sí, Sí pasa no te pondrán pegas...
Cuando vimos quien era temíamos todos por nuestro culo, pues nadie de los que estábamos allí supimos reaccionar, suerte que respondió "que pasa majetes".
Son historias aburridas y con poca acción, pero así es mi vida
