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Autor Tema: EL VASCO QUE HUMILLÓ A LOS INGLESES. Perez Reverte  (Leído 7383 veces)

Astil

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EL VASCO QUE HUMILLÓ A LOS INGLESES. Perez Reverte
« en: Agosto 30, 2010, 21:21:33 pm »

Hace doce años, cuando escribía La carta esférica, tuve en las manos una medalla conmemorativa, acuñada en el siglo XVIII, donde Inglaterra se atribuía una victoria que nunca ocurrió. Como lector de libros de Historia estaba acostumbrado a que los ingleses oculten sus derrotas ante los españoles -como la del vicealmirante Mathews en aguas de Tolón o la de Nelson cuando perdió el brazo en Tenerife-, pero no a que, además, se inventen victorias. Aquella pieza llevaba la inscripción, en inglés: El orgullo de España humillado por el almirante Vernon; y en el reverso: Auténtico héroe británico, tomó Cartagena -Cartagena de Indias, en la actual Colombia- en abril de 1741. En la medalla había grabadas dos figuras. Una, erguida y victoriosa, era la del almirante Vernon. La otra, arrodillada e implorante, se identificaba como Don Blass y aludía al almirante español Blas de Lezo: un marino vasco de Pasajes encargado de la defensa de la ciudad. La escena contenía dos inexactitudes. Una era que Vernon no sólo no tomó Cartagena, sino que se retiró de allí tras recibir las suyas y las del pulpo. La otra consistía en que Blas de Lezo nunca habría podido postrarse, tender la mano implorante ni mirar desde abajo de esa manera, pues su pata de palo tenía poco juego de rodilla: había perdido una pierna a los 17 años en el combate naval de Vélez Málaga, un ojo tres años después en Tolón, y el brazo derecho en otro de los muchos combates navales que libró a lo largo de su vida. Aunque la mayor inexactitud de la medalla fue representarlo humillado, pues Don Blass no lo hizo nunca ante nadie. Sus compañeros de la Real Armada lo llamaban Medio hombre, por lo que quedaba de él; pero los cojones siempre los tuvo intactos y en su sitio. Como los del caballo de Espartero.

La vida de ese pasaitarra -mucho me sorprendería que figure en los libros escolares vascos, aunque todo puede ser- parece una novela de aventuras: combates navales, naufragios, abordajes, desembarcos. Luchó contra los holandeses, contra los ingleses, contra los piratas del Caribe y contra los berberiscos. En cierta ocasión, cercado por los angloholandeses, tuvo que incendiar varios de sus propios barcos para abrirse paso a través del fuego, a cañonazos. En sólo dos años, siendo capitán de fragata, hizo once presas de barcos de guerra enemigos, todos mayores de veinte cañones, entre ellos el navío inglés Stanhope. En los mares americanos capturó otros seis barcos de guerra, mercantes aparte. También rescató de Génova un botín secuestrado de dos millones de pesos, y participó en la toma de Orán y en el posterior socorro de la ciudad. Después de ésas y otras muchas empresas, nombrado comandante general del apostadero naval de Cartagena de Indias, a los 54 años, y tras rechazar dos anteriores tentativas inglesas contra la ciudad, hizo frente a la fuerza de desembarco del almirante Vernon: 36 navíos de línea, 12 fragatas y varios brulotes y bombardas, 100 barcos de transporte y 39.000 hombres. Que se dice pronto.

He visto dos retratos de Edward Vernon, y en ambos -uno, pintado por Gainsborough- tiene aspecto de inglés relamido, arrogante y chulito. Con esa vitola y esa cara, uno se explica que vendiera la piel antes de cazar el oso, haciendo acuñar por anticipado las medallas conmemorativas de la hazaña que estaba dispuesto a realizar. Pese a que a esas alturas de las guerras con España todos los marinos súbditos de Su Graciosa sabían cómo las gastaba Don Blass, el cantamañanas del almirante inglés dio la victoria por segura. Sabía que tras los muros de Cartagena, descuidados y medio en ruinas, sólo había un millar de soldados españoles, 300 milicianos, dos compañías de negros libres y 600 auxiliares indios armados con arcos y flechas. Así que bombardeó, desembarcó y se puso a la faena. Pero Medio hombre, fiel a lo que era, se defendió palmo a palmo, fuerte a fuerte, trinchera a trinchera, y los navíos bajo su mando se batieron como fieras protegiendo la entrada del puerto. Vendiendo carísimo el pellejo, bajo las bombas, volando los fuertes que debían abandonar y hundiendo barcos para obstruir cada paso, los españoles fueron replegándose hasta el recinto de la ciudad, donde resistieron todos los asaltos, con Blas de Lezo personándose a cada instante en un lugar y en otro, firme como una roca. Y al fin, tras arrojar 6.000 bombas y 18.000 balas de cañón sobre Cartagena y perder seis navíos y nueve mil hombres, incapaces de quebrar la resistencia, los ingleses se retiraron con el rabo entre las piernas, y el amigo Vernon se metió las medallas acuñadas en el ojete.

Blas de Lezo murió pocos meses después, a resultas de los muchos sufrimientos y las heridas del asedio, y el rey lo hizo marqués a título póstumo. Creo haberles dicho que era vasco. De Pasajes, hoy Pasaia. A tiro de piedra de San Sebastián. O sea, Donosti. Pues eso.

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Re: EL VASCO QUE HUMILLÓ A LOS INGLESES. Perez Reverte
« Respuesta #1 en: Agosto 30, 2010, 22:00:30 pm »

A Blas de Lezo, ese marino olvidado.
Yo soy de Pasaia o Pasajes, de uno de sus cuatro distritos que lo configuran y bordean el puerto rodeándolo, está Pasajes de San Juan, Pasajes San Pedro, y más recientes Antxo (Ancho) y Trintxerpe (Trincherpe) y debo de decir que yo sí di en la escuela a Blas de Lezo, de manera muy leve y gracias a un libro editado por la Junta del Puerto.
Debo de decir que quitando un restaurante, el Blas de Lezo y una Calle.... lo demás no hay ni un triste monumento a tan ilustre marino, ni lo hubo tan siquiera, y hoy en día.... ni se le conoce.
Saludos
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Re: EL VASCO QUE HUMILLÓ A LOS INGLESES. Perez Reverte
« Respuesta #2 en: Agosto 30, 2010, 22:42:45 pm »

si fuera yankee ya le habrian hecho media docena de peliculas, museo, etc
aqui pues como con todo. olvidado. si no fuera por el Reverte...

lancelotsoyyo

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Re: EL VASCO QUE HUMILLÓ A LOS INGLESES. Perez Reverte
« Respuesta #3 en: Agosto 30, 2010, 22:51:29 pm »

Lo que me resulta curioso es que en San Juan o Donibane está la casa museo de Victor Hugo, una casa donde supuestamente paso unas vacaciones y dedico unos renglones a las bateleras de Pasaia, y se hacen exposiciones y se tiene como centro cultural en el casco antiguo, pero de Blas de Lezo....  ???
Y dónde no pasó una noche Victor Hugo??
Por cierto Lezo es un pueblecito al lado de Pasajes
En San Juan también está el Humilladero de la Piedad que fue un regalo de Alejandro Magno al pueblo de Pasajes en reconocimiento por su ayuda en la batalla de Roncesvalles. Justo donde para la motora que une San Pedro y San Juan.
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Re: EL VASCO QUE HUMILLÓ A LOS INGLESES. Perez Reverte
« Respuesta #4 en: Agosto 31, 2010, 13:42:47 pm »

Lo que me resulta curioso es que en San Juan o Donibane está la casa museo de Victor Hugo, una casa donde supuestamente paso unas vacaciones y dedico unos renglones a las bateleras de Pasaia, y se hacen exposiciones y se tiene como centro cultural en el casco antiguo, pero de Blas de Lezo....  ???
Y dónde no pasó una noche Victor Hugo??
Por cierto Lezo es un pueblecito al lado de Pasajes
En San Juan también está el Humilladero de la Piedad que fue un regalo de Alejandro Magno al pueblo de Pasajes en reconocimiento por su ayuda en la batalla de Roncesvalles. Justo donde para la motora que une San Pedro y San Juan.
disculpa si te rectifico un poquito... Alejandro Magno no pasó de Asia y la India y en la decada del 330 antes de Cristo.(aunque si hubiera vivido unos años más quién sabe hasta dónde habría llegado...)
Te refieres a Carlomagno, monarca Franco.
un saludo!
« última modificación: Agosto 31, 2010, 13:45:07 pm por sinimallorca »
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Re: EL VASCO QUE HUMILLÓ A LOS INGLESES. Perez Reverte
« Respuesta #5 en: Agosto 31, 2010, 15:53:01 pm »

Carlo.... Alejandro... el caso es que era Magno. Un patinazo histórico....  :}
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Re:EL VASCO QUE HUMILLÓ A LOS INGLESES. Perez Reverte
« Respuesta #6 en: Mayo 15, 2013, 21:43:17 pm »

Quería rescatar este post de Astil para aportar un poco más de luz, al que para mi es el mejor marino de la historia y que para la mayoría esta en el olvido.

La inmortalidad es como la nube de polvo en suspensión que queda cuando por el camino de la Historia ha transitado un gigante.

Dentro de los más de trescientos años de hostilidades manifiestas o encubiertas que Gran Bretaña alimentó contra España, ya fuera con enfrentamientos declarados o de bajo perfil (léase piratería), hostilidades en sus dos modalidades, perfectamente sincronizadas y maquilladas para aparentar que nunca tuvieran relación entre ellas, hubo un episodio de especial trascendencia que retrasó en más de un siglo la pérdida de las colonias españolas y que, a la par, a los ingleses les acarreó un desprestigio inmenso.

La determinación británica por acabar con la hegemonía española era como una especie de doctrina nacional en aquellos tiempos y su vampírica voracidad se sustentaba en un deseo no disimulado de sustituir a España en su papel hegemónico en el escenario internacional, eso si, con la debida cortina de humo del enfrentamiento religioso para darle al tema una patina de “legalidad”.

En 1655, Jamaica se convirtió en un nido de corsarios cuyo único objetivo y propósito manifiesto era atacar navíos y ciudades españolas en un continuum de erosión permanente a las líneas de abastecimiento que buscaban rumbos propicios hacia a la península. La exuberante isla quedó oficialmente bajo la tutela de su Graciosa Majestad dando cobertura abierta, cuando no apoyo manifiesto, a toda la piratería que transitó por aquellos mares. Especies como el galés Henry Morgan, -saqueador de la desguarnecida Portobelo-, sentían una comodidad que esporádicamente era alterada por las incursiones de los españoles y posterior desalojo del sancta sanctórum caribeño de turno, ya fuera este La Tortuga, Barbados, las Caimán o Jamaica.

El fin de la guerra del asiento

El sitio de Cartagena de Indias se desarrolló entre el 13 de marzo y el 20 de mayo de 1741, y fue el episodio decisivo que marcó el desenlace de la guerra del asiento (mal llamada de la “oreja de Jenkins”) que se desarrolló en los nueve años que van de 1739 al 1748.

Inglaterra preparó la mayor flota de desembarco que la Historia habría de conocer hasta el desembarco de NormandíaEl episodio que produjo tan terribles consecuencias se desató cuando el guardacostas español, La Isabela, bajo mando del capitán Julio León Fandiño apresó a otro capitán (este ultimo un contrabandista británico llamado Robert Jenkins) y en castigo le cortó una oreja al tiempo que le decía: “Ve y dile a tu Rey que lo mismo le haré si a lo mismo se atreve”. A pesar de lo moderado del castigo para las costumbres de la época, Jenkins recogió su oreja y regreso a todo trapo a Inglaterra con ella, eso si, conservada en un frasco de alcohol. El caso es que le contó a su monarca una historieta muy truculenta dándole una versión totalmente rocambolesca de lo ocurrido, que sólo buscaba caldear ánimos y lavar la afrenta infligida. La soliviantada población de las islas clamaba venganza mientras Jenkins se dejaba querer y su monarca se frotaba las manos con indisimulada satisfacción.

Con estos mimbres, Inglaterra preparó la mayor flota de desembarco que la Historia habría de conocer hasta el desembarco de Normandía. Doscientos buques y, según diferentes historiadores, en torno a veintitrés mil hombres, se dirigieron hacia el Caribe con objeto de hacerse con una ruta de paso decisiva en la zona aledaña al istmo que algo más de un siglo antes cruzara Balboa para descubrir el Océano Pacifico, y cuya caída implicaba ineluctablemente un “efecto dominó” sobre el resto de los virreinatos en poder de la Corona.

En Octubre en 1739, con el pretexto del incumplimiento de los acuerdos comerciales (derechos de asiento o mercadeo), obtenidos en América por el tratado de Utrecht, Inglaterra declararía la guerra a España. Tres escuadras británicas muy reforzadas con infantería se dispusieron para el asalto de lo que fuera menester. Tan seguros estaban del triunfo, que se acuñaron monedas conmemorativas para celebrar lo que se presumía como una gran victoria. Vanitas omnia vanitatis.

Su temeridad le costó a Inglaterra la derrota que más se ha esforzado en maquillar de su historiaLa segunda mayor flota de la historia

En todo el relato de lo que nos han enseñado como la historia oficial y hasta la Segunda Guerra Mundial, solo una flota -la del almirante eunuco Sheng He-, al servicio del tercer emperador Ming, contó con mas efectivos que la dirigida por Vernon, el elegido como responsable para el mayor desastre militar ocasionado a Inglaterra y sin precedentes en la historia hasta ese momento.

Durante siglos, la férrea autocensura inglesa en lo relativo a sus derrotas, ha logrado sustraer al conocimiento público este “batacazo”, pasando de puntillas por él y disfrazándolo con el eufemismo de "la guerra de la oreja de Jenkins”, cuando la cruda realidad es que los muertos en combate superaron ampliamente la mitad y más de un centenar de barcos yace en los fondos marinos próximos. Para agravar la situación, algunos miles mas sucumbieron a la malaria. No tuvieron mucha suerte ciertamente.

El almirante Vernon tuvo la osadía de atacar Cartagena de Indias, una plaza defendida por el vasco Blas de Lezo, y su temeridad le costó a Inglaterra la derrota que más se ha esforzado en maquillar de la larga serie que padeció en los siglos que van del XVI al XVIII. Vernon no tenía ni de lejos la talla de Nelson o Jervis. Su doctrina militar se basaba en la pura superioridad material y numérica, y le faltaba “ratonería”, concepción estratégica y conocimientos tácticos dignos de mención. Su mediocridad era directamente proporcional a su vanidad. Tenía mas de cien pelucas, según y para qué ocasión. No consultaba nunca a los excelentes oficiales que tenía y siempre tuvo la marina real inglesa; y, además, solía entregarse al whisky escocés con una devoción inusual, hasta el punto de hundir por abordaje directo una fragata de su propia escuadra a la salida de Portsmouth. El crápula iba como un pincel pero su mediocridad era legendaria. Y así le fue.

El gran Blas de Lezo

Enfrente tenia a un vasco de caserío que pasaba largas horas viendo cómo entraban y salían del puerto de Pasajes navíos mercantes y de guerra hacia destinos ignotos. Con el tiempo, se embarcaría en una de esas naves.

Los defensores de Cartagena dieron un testimonio de heroísmo mas allá de lo razonableEste hombre ya había perdido una pierna a los 17 años en el combate naval de Vélez Málaga, tres años después en el sitio de Tolón un ojo y el brazo derecho en otro rifirrafe de los muchos que libró a lo largo de su vida. Lo que seguía teniendo intacto era el valor de irreductible propio de los hijos de esas tierras del norte.

Tras los muros de Cartagena sólo había un millar de soldados españoles, dos compañías de negros libres, 600 auxiliares indios armados con arcos y flechas y trescientos milicianos. Eran un puñado de valientes. Estos defensores, en clara desventaja y en una relación desfavorable de uno contra diez, dieron un testimonio de heroísmo mas allá de lo razonable. Tras arrojar los ingleses mas de 6.000 bombas y 18.000 balas de cañón sobre Cartagena y perder seis navíos y más de nueve mil hombres e incapaces de quebrar la resistencia de los sitiados, tres meses después emprendieron la retirada llevando en el vientre de sus naves el triste cortejo de los lúgubres lamentos de los miles de moribundos y heridos en aquella desgraciada apuesta de invasión. La malaria se conjuro con los sitiados para rematar la faena.

Las difamaciones y calumnias vertidas por el virrey Sebastian de Eslava, que con su incompetente liderazgo no solamente no supo delegar, sino que casi da al traste con la victoria española, llegaron a oídos del rey, que procedió a la degradación de Blas de Lezo.

Lezo se consumió por las graves heridas recibidas en un cuerpo a cuerpo en uno de los varios y fallidos asaltos que aguantó Cartagena. Murió en la más absoluta pobreza rodeado hasta el ultimo momento de sus oficiales mas incondicionales y de su mujer e hijos. El siete de septiembre de 1741, rendiría su vida a la creación.

Hasta 1760 (casi dos décadas después de la gesta), no fue rehabilitado por Carlos III, uno de los pocos grandes reyes que ha tenido la fortuna de disfrutar este país .

Huelga decir que después de aquel descalabro, el rey inglés Jorge II prohibió a sus cronistas hacer mención alguna de tamaña debacle.

El veredicto histórico a la luz de aquellos acontecimientos no es otro que el de constatar el resultado que puede derivarse de un equipo motivado tras un líder carismático. Blas de Lezo es el ejemplo y la respuesta. Se pueden sacar conclusiones.

« última modificación: Mayo 15, 2013, 21:47:46 pm por m4driles »
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Re:EL VASCO QUE HUMILLÓ A LOS INGLESES. Perez Reverte
« Respuesta #7 en: Mayo 15, 2013, 21:59:18 pm »

Muy bueno compañero se agradecen este tipo de aportaciones en el foro, 8p}
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Re:EL VASCO QUE HUMILLÓ A LOS INGLESES. Perez Reverte
« Respuesta #8 en: Mayo 16, 2013, 06:27:31 am »

 :¬0 :¬0 :¬0 :¬0 :¬0
Un vídeo que he encontrado sobre Don Blas de Lezo.

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Francisco de Quevedo.(1580-1645).

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Re:EL VASCO QUE HUMILLÓ A LOS INGLESES. Perez Reverte
« Respuesta #9 en: Mayo 16, 2013, 22:43:38 pm »

:¬0 :¬0 :¬0 :¬0 :¬0
Un vídeo que he encontrado sobre Don Blas de Lezo.


Gracias por el vídeo.
Un poquito más de historia sobre ese Gran Marino,
http://www.grandesbatallas.es/batalla%20de%20cartagena%20de%20Indias.html
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Re:EL VASCO QUE HUMILLÓ A LOS INGLESES. Perez Reverte
« Respuesta #10 en: Mayo 17, 2013, 00:57:31 am »

magnifico!!me encantan las azañas de ultramar españolas!!,no conocia esta historia.
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Re:EL VASCO QUE HUMILLÓ A LOS INGLESES. Perez Reverte
« Respuesta #11 en: Mayo 17, 2013, 07:35:24 am »

Curiosamente, es mucho más conocido y respetado en Venezuela que aquí. Allá, hasta tiene un monumento en Cartagena de Indias.

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Re:EL VASCO QUE HUMILLÓ A LOS INGLESES. Perez Reverte
« Respuesta #12 en: Mayo 17, 2013, 17:16:01 pm »

Curiosamente, es mucho más conocido y respetado en Venezuela que aquí. Allá, hasta tiene un monumento en Cartagena de Indias.


Manda narices, vete a un instituto en España y la mayoría no sabría decirte quien fue Blas de Lezo.
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Re:EL VASCO QUE HUMILLÓ A LOS INGLESES. Perez Reverte
« Respuesta #13 en: Junio 03, 2013, 14:57:09 pm »

Buenas familia,  volviendo al tratar la vida y obra de nuestro mejor marino DON BLAS DE LEZO, para los foreros que estén interesados, dispongo de dos libros sobre la vida de BLAS DE LEZO en PDF,
Para los interesados, que me manden un privado y se envío por email.
Salu2.
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Re:EL VASCO QUE HUMILLÓ A LOS INGLESES. Perez Reverte
« Respuesta #14 en: Junio 04, 2013, 17:37:39 pm »

Muchas gracias compañero  8p} 8p}
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