Buenas tardes
En relación con el comentario de Don Diego Pastrana y Rojas, es verdad que en esto de la uniformidad a veces se pueden hacer cambios en función de cada Unidad y Centro, que pueden dar lugar a dudas sobre el uso y autenticidad de la prenda.
Hace años estuve en Zaragoza y en la tienda de efectos militares La Fama compré un gorro de color azul y sutache rojo y blanco, informandome el dependiente que me atendió, que era de automolivismo. Yo por tal lo tengo en mi colección, pero siempre he tenido la duda ya que nunca he visto fotos ni otro igual.

Dicho viaje a Zaragoza está intimamene relacionado con la boina y gorro de borla de General de Brigada Director de la Academia General Militar, que tengo en mi colección.
La historia es como sigue. Ese año mi padre por medio de la prensa se enteró del nombramiento como Director de la Academia del General de Brigada Don Angel Santos Bobo. En ese momento le salto el recuerdo de su servicio militar en Valladolid, Regimiento de Infantería San Quintín mº 32, y que el primer destino del entonces Teniento Santos Bobo fue dicho regimiento, estando mi padre bajo sus órdenes.
Carta de mi padre felicitándole y recordandole sus años en la mili bajo su mando, respuesta del General invitando a mi padre a visitarle, y consiguiente viaje a Zaragoza.
Allí llegamos a la Academia mi padre y yo, en una mañana de octubre. Llegada el cuerpo de guardia, preguntar por el oficial de guardia, decirle que queríamos ver al Director de la Academia, sorpresa de éste ante dicha petición, mostrale la copia de la carta que éste envió a mi padre, una llama por teléfono, y milagro, las puertas abiertas hasta el despacho del Director, esó si acompañados por un sorprendido gastador de guardia, que dejó una reunión que tenía para atender expresamente.
A partir de ahí, encuentro con el General, conversaciones de mi padre y él sobre los años de la mili, regalos por parte de mi padre y lo más importante, la petición por mi padre de un recuerdo suyo materializado en una prenda de cabeza, saliendo de allí con el compromiso que cuando cesase en el cargo le enviaria la boina y el gorrillo.
Después visita a la academia, con un capitán expresamente asignado para ello por el General, que nos abrió todas las puertas, excepto el museo que estaba cerrado y no tenía llave.
Espero que os haya gustado la historia.
