Los nazis estuvieron aquíEl documental 'Una esvástica sobre el Bidasoa' reconstruye su presencia en Euskadi
Los nazis aún imponen. Nos impresionan las fotografías de Heinrich Himmler, el comandante en jefe de las SS, en la plaza Gipuzkoa, que ya mostró Ramón Barea en el libro 'Gipuzkoa, 1940'. Nos impresionan las imágenes en movimiento inéditas que visionamos ahora en la sede de la productora donostiarra esRec, aunque se trate de escenas plácidas, cercanas, de tropas nazis de fiesta en el consulado italiano de Biarritz, o de un soldado alemán cogiendo florecitas en el campo junto a la que acaso sea su novia.
Impresionan por la carga simbólica del nazismo como ejemplo de lo peor de la especie humana, pero también porque se sitúan aquí mismo o muy cerca. «La gente sigue teniendo en la cabeza que los nazis llegaron hasta París -nos comenta Alfonso Andrés-, pero olvida que ocuparon Iparralde, que venían de veraneo a Lekeitio y que no era raro verles pasear por la Concha».
Han pasado siete décadas, pero aún queda quien lo vio y no lo olvida, como Agustín Lasarte Beraza: «Llegaron al puente internacional. Lo cerraron con una valla con alambre de espino y demás. Y allí vienen los soldados alemanes, con unos 'leggins' de cuero, todos con la cámara Leika colgando...». «A San Sebastián venían muy a menudo y se paseaban siempre con una corrección, saludando, en las terrazas... era una cosa increíble».
Es uno de los testimonios que aparecerán en 'Una esvástica sobre el Bidasoa', largometraje documental que recopila información, imágenes y testimonios sobre la presencia nazi en Euskadi entre 1940 y 1944. El audiovisual, en fase de montaje, quedará listo a finales de febrero. Además de su estreno en salas comerciales, habrá una copia con una duración algo inferior para su pase en Televisión Española, que participa como coproductora, y Euskal Telebista. El Gobierno Vasco seleccionó el proyecto dentro de sus ayudas a la producción de documentales de creación.
Evolución naturalEl trabajo supone un gran paso para esRec, la productora audiovisual montada en 2004 por Fernando Sa, Aitor Sarabia y Alfonso Andrés, reforzada en sus últimos proyectos con Javier Barajas como guionista. Como explica Aitor Sarabia, «esRec nace con vocación de trabajar para informativos de televisión, pero ha cambiado tanto el reparto audiovisual que hemos ido evolucionando, de una manera natural. De la noticia televisiva pasamos al reportaje, y de ahí al documental. Con 'Una esvástica sobre el Bidasoa' entramos en la primera división del género, los documentales históricos, un salto que asusta un poco pero también un reto que nos apetecía».
Añade Javier Barajas que «a todo el equipo nos gusta la Historia y nos fascina hacer un viaje en el tiempo a una época tan trascendental. Cuando empezamos el proyecto hace dos años, sabíamos que habría material suficiente. La sorpresa ha sido descubrir por el camino que había muchas más historias poco conocidas o nunca contadas».
Niños brazo en altoLos autores del documental han decidido dejar de seguir los hilos y ramificaciones que les iban surgiendo en un tema incabable, y abordar la difícil tarea de podar, contextualizar y dar sentido a lo recogido en los últimos meses. Por el camino han vivido hallazgos como el descubrimiento de las filmaciones domésticas de Alberto Bonelli, diplomático italiano en Biarritz durante la Segunda Guerra Mundial y aficionado al cine.
Las grabaciones hechas por Bonelli, conservadas en la Filmoteca Vasca y que por primera vez podrán verse publicamente dentro del documental, muestran a oficiales del ejército nazi, invitados habituales en el consulado de la Italia de Mussolini, de fiesta en los jardines junto a miembros de la Marina italiana o coqueteando. Tambien vemos la simpática estampa de un grupo de niños que salen de un automóvil y saludan con el brazo en alto. «Nos chocó esa imagen inusual de unos nazis absolutamente relajados», indica Barajas.
Según afirma en el propio documental Jean-Charles Bonelli, hijo del diplomático, «el ejército alemán no estaba en Biarritz para combatir sino para recuperarse. Se trataba de soldados que llegaban del frente ruso, donde habían pasado momentos muy duros durante el invierno. La idea era venir aquí, bañarse y tomar el sol».
El País Vasco francés era un territorio ocupado en apariencia relajado, una retaguardia para el descanso y el reabastecimiento de las tropas germanas, aunque la plácida convivencia se fuera deteriorando conforme se desplegaba la persecución a los judíos y a los miembros de la resistencia, y se evidenciaba el terror nazi.
A este lado del Bidasoa, las frecuentes visitas de los seguidores de Hitler fueron recibidas amistosamente, aunque por debajo permanecía la importancia geoestratégica de este «punto de contacto entre el imperio alemán y la España franquista».
El largometraje, que se encuentra en fase de postproducción, refleja tanto la falsa neutralidad de España - «a pesar de su no beligerancia, las autoridades franquistas permitieron la libre circulación de oficiales y soldados alemanes al otro lado de la frontera, en Navarra y el País Vasco, algo que no se dio en ningún otro país neutral de Europa, como Suecia, Suiza o Portugal»- como los planes del Tercer Reich para invadir España a través de Irún en caso de un desembarco aliado en la Península.
Rigor histórico'Una esvástica sobre el Bidasoa' intenta divulgar «con rigor y objetividad» los pormenores e implicaciones de aquel apasionante período histórico. Para ello, cuentan con el asesoramiento de los historiadores Ludger Mees, Santiago de Pablo y Juan Carlos Jiménez de Aberasturi.
Junto a ellos, han hablado para las cámaras de esRec testigos directos que hablan en primera persona, como Jorge Ohaña, Marcelo Usabiaga, Agustín Lasarte o Ramón Labayen, e hijos de protagonistas, entre otros Nicolas Brieger, hijo del cineasta nacionalsocialista Herbert Brieger, que dirigió 'Im Lande der Basken'. El equipo del documental se siente especialmente orgulloso del trabajo desarrollado con él.
«No había querido saber, no quería indagar en su padre. Por nuestra llamada, empezó a hablar con su hermano mayor y a rebuscar en su pasado», explica Fernando Sa. Nicolas Brieger acabaría asumiendo su historia familiar y hablando de ella ante la cámara mientras visitaba el campo de Mauthausen. «Para él fue un proceso personal duro y catártico. Se preguntaba por qué su padre hizo lo que hizo. Nos comentaba que le hubiera gustada hablarlo con él».
En un fragmento de la entrevista, confiesa Nicolas Brieger: «Siento una increíble consternación e indignación, que se apoderó de mí desde el primer momento cuando supe los crímenes que se cometieron, una indignación que nunca pude superar y me acompaña hasta el día de hoy. Este encuentro con mi padre es un encuentro absolutamente contradictorio, sobre todo por esa incógnita que se me presenta cuando veo los créditos de la película 'Im Lande der Basken', donde se dice quién es el responsable de esta película y mi padre es quien la ha rodado».
Fuente:
http://www.diariovasco.com/v/20130106/cultura/nazis-estuvieron-aqui-20130106.html