Tema muy interesante, Astil
Como alguien dijo: la mejor pieza de la colección es el coleccionista, cuando éste se va, la colección se siente y se resiente.
Démosle la vuelta al calcetín, no quiero ser malo, pero es la verdad, imaginaos que de repente recibís una colección de muñecas del siglo XIX de la que no tenéis ni pajolera idea ni os va ni os viene.

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Que ocupa espacio y os parece tétrica. Me imagino que el 90% de nosotros intentará asesorarse y la venderá en cuanto pueda a algún coleccionista o anticuario. Así es como van las cosas. Me temo que la militaría no es diferente para los ojos y paladar de otra persona.
Está muy bien eso de llevar un inventario con los posibles precios del mercado para que no timen demasiado al “heredero” pero me temo que si el heredero no es coleccionista de este tema se desprenda de todo. Salvo que haya algo familiar en la colección.
En una tienda de militaría en Madrid, vi cómo una viuda se deshacía de la colección del difunto, para la gran alegría del dependiente. Inmediatamente, cuando se fue la viuda, con una lista de cosas que dejó en la tienda, el dependiente con gran júbilo, llamó al dueño de la tienda y dijo, muy buenas noticias, se ha pasado la viuda de fulano y vende toda la colección. Todo eso lo presencié yo, involuntariamente, y escuché la conversación en la trastienda, se oía, involuntariamente digo pues no me tengo por cotilla pero no pude evitarlo.
La inmensa suerte sería que cayera en manos de alguien que supiera apreciarlo.
Con toda seguridad, el coleccionista va a desaparecer, y las piezas quedarán y cambiarán de dueño varias veces en un incesante Samsara antes de tal vez desaparecer ellas mismas, si alguna vez lo hacen.
Por lo tanto, hay que tener conciencia de la gran responsabilidad que tenemos, con el cuidado de las piezas y su conservación en el mejor estado posible, preservando su originalidad, como también mantener registros sobre las mismas. Será nuestro legado a las futuras generaciones de coleccionistas o de estudiosos del tema.
O por qué no, para nuestros familiares que las reciban, para asegurarles que sepan qué es lo que han recibido como herencia, y si deciden deshacerse de ellas, con una intención de obtener un rédito económico razonable, ayudarles para que no sean burlados por los oportunistas que siempre hay, lamentablemente.
Desde mi punto de vista lo más deseable es que acaben en manos de un ser querido que las aprecie o si no es posible en un museo, claro que eso es dinero y tiempo invertido y queremos que revierta a nuestros seres queridos por lo que la opción del museo no parece muy realista.
La idea romántica de Kurt Meyer y la pira funeraria es muy atrayente pero dados los tiempos de escasez y fala de efectivo de los seres queridos que quedan aquí, no me parece, desgraciadamente muy realista.
Lo de reaparecer, Zeitzeugen, como un fantasma de coleccionista cabreado no parece mala idea.
Para terminar, creo que lo importante es el presente,¡¡¡¡ “carpe diem”!!!!! el futuro ya proveerá. Que nos quiten lo bailado, el descubrimiento de una nueva pieza.. la llegada del paquete etc… la cacería de una próxima pieza tras la luna de miel con la anterior etc…

Interesante tema.