Bomba de la Guerra en Morata de Tajuña El pasado 6 de octubre un vecino de Morata de Tajuña, estaba cavando un pozo su vivienda cuando encontró algo que le pareció un trozo de tubería antigua. Entonces comenzó a cortarla con una radial, hasta que vio que no era tubería, sino algo compacto, y seguramente pensando en la guerra, llamó a la Guardia Civil. Los agentes comprobaron que se trataba de una bomba de la Guerra Civil española y que el hombre le había cortado las aletas traseras. Aseguraron que habría explotado "si se hubieran cortado sólo diez centímetros más".

Se trataba de una bomba de 250 kilos, de fabricación alemana, de las llamadas "negrillas" en nombre clave ya que de esta forma el bando sublevado pretendía ocultar el origen alemán de la mayor parte de sus suministros.
La bomba contaba con dos espoletas y unos 35 centímetros de grosor. Los cebos de estas bombas, compuestos de fulminato de mercurio son altamente inestables y en la postguerra produjeron diversos accidentes a expecialistas en explosivos. La Guardia Civil, tras acordonar la zona, trasladó con sumo cuidado el artefacto a una cantera cercana donde fué destruido mediante una explosión controlada. La bomba era capaz de proyectar una metralla a más de 1.500 metros de distancia, según comprobaron los especialistas en desactivación de explosivos cuando la estallaron.
La trilita, explosivo que compone la parte principal de estos artefactos es enormemente estable y puede mantener sus caractgerísticas durante años. Además solo explota por "simpatía" es decir, si se produce a su lado una explosión lo suficientemente fuerte. Al contacto con el fuego, la trilita primero se funde y después arde sin violencia. El peligro, por tanto no procede de la carga principal, sino del cebo o multiplicador y que al estallar este, lo haga la carga principal.
La razón por la que una bomba de la guerra civil no estallase y se halle enterrada en el terreno puede ser debida a un fallo en el mecanismo de armado de la bomba que se activa al desprenderse del avión o por un defecto en los artefactos pirotécnicos de inicio de la explosión o bien por un sabotaje antes de su carga en el avión.
Durante bastante tiempo tras la guerra e incluso hasta los años setenta, cuando se encontraba un artefacto de aviación eran especialistas del Ejército del Aire los que se encargaban de su desactivación , entre otras cosas porque aún existia personal en activo con experiencia en este rtip de bombas. Sin embargo actualmente son los equipos de especialistas en Desactivación de Artefactos Explosivos (EDEX) de la Guardia civil quienes actuan y En los últimos años, los Cedes han logrado desactivar 583 artefactos, entre los que destacan 26 bombas de aviación, 61 espoletas, 7 granadas de mano, 99 granadas de mortero y 330 proyectiles de artillería, muchos de ellos correspondientes a material de guerra encontrado por particulares en lugares de fácil acceso.
La Guardia Civil aconseja a todas aquellas personas que localicen algún tipo de artefacto explosivo:
- En primer lugar, no lo manipule y evite del mismo modo que otras personas lo hagan.
- Llame de inmediato a la Guardia Civil al teléfono 062 y señale adecuadamente el lugar en el que se haya producido dicho hallazgo. La señalización se puede hacer mediante piedras o ramas.
- Evite y no consienta el coleccionismo de este tipo de material, dada su peligrosidad latente.
- Recuerde que es un delito la tenencia de explosivos o su depósito sin la correspondiente autorización.
- Desconfíe de los consejos del personal que supuestamente conoce este tipo de material por el hecho de haberlo utilizado en algún momento de su vida.
Fuente:
http://aire.org//index.php?option=com_content&task=view&id=353&Itemid=1